|
a) Un enfoque político general: América Latina
en 2006
En enero de 2005 el ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas)
no entró en vigor. Su negocación está suspendida.
En noviembre de ese año las presiones del gobierno Bush en
la Cumbre de Presidentes de las Américas (menos Cuba) en
Mar del Plata no consiguieron arrancar uma agenda de retomada de
las negociaciones por causa principalmente de la oposición
de Venezuela y los países del Mercosur. Em julio de 2006,
em Córdoba, Argentina, los presidentes del Mercosur se reunieron
com la presencia de un nuevo miembro, Venezuela (1), y los jefes
de estado de Chile, Bolivia y Cuba (1). Venezuela había decidido
salir de la CAN durante los meses finales de 2005.
Mucho se puede especular o discutir sobre que el ALCA no
es un proyecto muerto (que está em compás
de espera, está siendo implementado por la vía
de menor resistencia a través de los TLCs sub-regionales)
y de que el Mercosur, la CAN, la Comunidad Sudamericana de Naciones
(CSN o CASA), el ALBA (Alternativa Bolivariana de las Américas)
y los TCPs (Tratados de Comercio de los Pueblos), esto es, los procesos
inter-estatales que apuntan a la integración regional, enfrentan
serias dificultades de construcción y conflictos entre sus
miembros, son limitados em relación a la agenda general,
etc. Pero, HOY, la agenda política de AMÉRICA DEL
SUR está tomada prioritariamente por el tema de la integración
regional. Este impetu irradia el debate sobre la integración
y las alternativas para el resto del continente y regiones que también
son protagonistas de procesos de integración. El CARICOM,
SICA y hasta el mismo NAFTA son interpelados por las novedades
del sur.
El gobierno de los Estados Unidos bombardea este escenario presionando
por TLCs (ya tiene com Chile, acaba de negociar com Colombia y Peru)
pero esas victorias puntuales son la confesión
de la derrota regional (ya que quedan afuera tanto los países
de más peso económico (Argentina, Brasil, Venezuela)
como otros que tienen atractivo económico-geopolítico
(por su ubicación o por sus recursos naturales: Bolivia,
Uruguay, Paraguay, Ecuador...) (2).
Cuando las primeras manifestaciones contra el ALCA ocurrieron em
1997-98 el escenario era muy distinto. (Aún em abril de 2001
em la Cumbre de Presidentes em Quebec apenas el gobierno de Venezuela
presentaba tímidos y aislados cuestionamientos al proceso
impulsado por el gobierno de los Estados Unidos com el apoyo de
sus incondicionales em la región). Estábamos aún
em un escenario dominado ideologicamente por el pensamiento
único y de que no hay alternativas que
había copado a la región (y al mundo!) com la ofensiva
neoliberal iniciada em la década de 1980 y consolidada com
las derrotas políticas de los proyectos socialdemócratas
en Europa occidental (entre finales de los años 1970 y la
década siguiente) y la derrocada del socialismo burocratizado
del Este Europeo (consumada com la disolución de la URSS
em 1991). En las esferas regional y mundial lo que estaba sobre
la mesa de negociaciones comerciales era la agenda de las corporaciones
transnacionales (cuyo paradigma es el NAFTA, pero con el ALCA los
negociadores de los Estados Unidos ya pensaban em ir más
lejos aún).
Esa agenda es hoy ampliamente cuestionada por la opinión
pública y desde los movimientos sociales de la región.
A lo largo de los años hubo, de hecho, uma educación
política popular masiva em nuestros países sobre los
temas involucrados em las negociaciones. Ocurrieron movilizaciones
em diversos contextos y naciones cuestionando puntos importantes
de esa agenda. Finalmente, varios gobiernos expresaron que no hay
como aceptar el paradigma del NAFTA extendido a la región.
Eso explica que el ALCA se haya enpantanado.
Estamos ahora em el tiempo de las alternativas concretas y el tema
de la integración regional (de América del Sur exclusivamente
o ampliada hacia otros países también) tiene un papel
central em consolidar esse nuevo escenario.
Ahora bien, esto ocurre en un momento en que la coyuntura mundial
registra el auge del "unilateralismo" del gobierno norteamericano
y la agresividad de su agenda militar, política e económica.
Un proyecto de integración regional contra-hegemónica
deberá responder no solamente a la agenda de las negociaciones
comerciales internacionales sino también ser orientada por
un proyecto que cuestione esa polítical imperial en los otros
campos.
b) Integração regional, en coyunturas
diferentes
Con uma misma denominación, integración regional,
se han planteado muchas cosas diferentes a lo largo de la historia
de nuestro continente y uma dilucidación de conceptos y procesos
históricos sería, sin duda, necesaria [Aunque, obviamente,
se trata de uma tarea política e intelectual de largo aliento
y que debería involucrar a diversos sectores].
Para el objetivo de este documento basta decir aquí que
cuando HOY tratamos de la integración regional debemos actualizar
el debate para la coyuntura política regional específica
que antes referimos. Es decir, desde los movimientos y organizaciones
sociales estamos tratando la idea de un proyecto de integración
regional CONTRA-HEGEMÓNICA, de oposición a la agenda
que el gobierno de los Estados Unidos (y otras potencias) tienen
para la región, de afirmación de un proyecto regional
que incorpore las aspiraciones populares y nacionales.
Esto es clave porque parte importante del debate em nuestros países
sobre integración regional de la segunda mitad del siglo
XX se dió em el marco de (o, incluso, para reforzar) la hegemonía
de los Estados Unidos sobre la región.
c) "Integración regional" y "libre comercio"
Los temas aquí tratados tienen una larga historia. Es así
natural que hayan adquirido en nuestros idiomas sentidos diversos
dependiendo del momento histórico a que se refiere.
Así, por ejemplo, la historia del concepto de "libre
comercio" puede tener como uno de sus puntos importantes las
obras de Adam Smith (1723-1790) y David Ricardo (1772-1823). Se
trataba de eliminar barreras aduaneras entre países para
que el comercio de mercancías se hiciera libremente. Eso
favoreceria a ambos países, mismo que hubiera grandes disparidades
entre ellos. El imperio inglés la tuvo como su bandera de
expansión económica en el siglo XIX.
Registremos que el pensamiento crítico latinoamericano cuestionó
profundamente las bases teóricas y los resultados históricos
de la aplicación de esa receta en nuestra región.
Debemos rescatar esa herencia intelectual que los años neoliberales
han querido enterrar: los debates de la CEPAL entre 1949 e inicios
de los años 1980, la teoria de la dependencia, etc.
Pero, el "libre comercio" que está en la agenda
desde los años 1980 no se refiere tan solamente a la "libre
circulación de mercancías". En la OMC, en el
ALCA y en los TLCs bi-regionales hay una amplia agenda de temas
que buscan definir supranacionalmente limitaciones a los estados
nacionales en su "capacidad de hacer política de desarrollo"
para fijar lo que sería una "carta de derechos de los
capitales transnacionales" (para protegerlos de los pueblos).
Su lógica, que viene de la hegemonía ideológica
neoliberal de los años 1990, es que si el país que
"hace su lección de casa" (cumple las recetas del
Consenso de Washington, por ejemplo) los capitales le retribuirán
invirtiendo, creando empleo y bienestar social. El destino de esa
sociedad y de ese país estará entregado "al mercado"
(lo que hoy es decir al gran capital transnacional).
Podrá rastrearse en las propuestas de integración
regional - tal como ahora está en pauta - temas que están
en la agenda del libre comercio. Al final, se espera que, en el
marco de la integración, prospere el comercio entre nuestros
países. O que haya reglas para que la inversión de
capitales de un país se pueda realizar en el otro. Pero aquí
el sentido es totalmente otro. El punto de partida y el trayecto
que se espera cumplir son totalmente otros, tal como se verá
más adelante.
d) Integración regional, condición para enfrentar
a los proyectos hegemónicos del capitalismo global
En la visión que aquí trabajamos la integración
regional es un paso y una herramienta para alterar la inserción
de nuestros países en el mercado capitalista internacional
y en la geopolítica mundial.
Es obvio que ninguno de nuestros países aisladamente tiene
condiciones materiales para hacer frente a las presiones de las
principales economías capitalistas. La dependencia de nuestros
países en relación al capitalismo central existe y
funciona. Los gobernantes entreguistas (como Menem en Argentina,
FHC en Brasil, Sanchez de Lozada en Bolivia etc.) que aplicaron
políticas tomando la dependencia (de nuestros países
en relación a Estados Unidos) como dada e inamovible buscaban
navegar a favor de esa corriente. Lo que se vió es que ahí
no hay proyecto de país ni de sociedad, hay un proyecto de
anexación de nuestra región a la economía,
política internacional, estrategia militar e industria cultural
de los Estados Unidos.
La integración regional permitirá aprovechar una
diversidad de recursos (naturales, productivos, financieros, científicos
e intelectuales, etc.) que existen de forma diferenciada entre nuestros
países fortaleciendo las capacidades regionales, nos daría
una mayor identidad y cohesión política enquanto "bloques
regionales" y de esa forma nos permitiría otras posibilidades
de acción a nivel internacional (en negociaciones comerciales
con otros países o bloques, en el sistema internacional etc.).
e) Puntos de partida para un proyecto de integración
regional contra-hegemónico
Para construir un proyecto de integración contra-hegemónico
no partimos del "cero".
Tenemos, en primer lugar, los debates realizados por nuestros movimientos
EN EL PERÍODO POLÍTICO ANTERIOR y en respuesta a una
agenda diferente (colocada por las fuerzas neoliberales).
Se trataba de enfrentar al ALCA: en "Alternativa para las
Américas" están sistematizadas una serie de propuestas
de los más diversos movimientos en oposición a la
agenda del gobierno de los Estados Unidos. En las declaraciones
y documentos de los varios Encuentros Hemisféricos de Lucha
contra el ALCA (realizados en La Habana) están registradas
las críticas al ALCA y las reivindicaciones de los movimientos
sociales.
Se trataba de impulsar al Mercosur y a la CAN en un rumbo diferente
al que se le impuso en los años 1990: diversos movimientos
levantaron propuestas alternativas (sindicatos, mujeres, campesinos
etc.). Más recientemente también entró en la
discusión los rumbos de la ALADI. Igualmente el IIRSA viene
siendo discutido y cuestionado en sus fundamentos por los más
diversos movimientos. La Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN
o CASA) es un tema aún más reciente y el que será
utilizado por nosotros para lanzar un debate más general
sobre la integración.
No nos escapa que la DISCUSIÓN ANTERIOR ES LIMITADA por
el papel que cumplió - reactivo y defensivo frente a la ofensiva
neoliberal en la región.
También reconocemos que diversos gobiernos han abierto sus
agendas en los últimos años buscando otras perspectivas
en acuerdos comerciales en curso (por ejemplo, los Fondos Estructurales
en el Mercosur) o nuevos tipos de acuerdos (ALBA, TCP).
Finalmente hay otros actores que deben ser convocados para ese
debate a más de gobiernos y movimientos sociales. Los partidos
políticos deberían tener un papel clave en ayudar
a formar una voluntad política integracionista y tienen un
espacio de convergencias en el Foro de San Paulo. Las universidades
y los centros de investigación deberían entrar fuertemente
en el debate como parte de un esfuerzo de pensar nuestra región
desde sus raíces y sus necesidades - porque el neoliberalismo
colocó a la intelectualidad una perspectiva subordinada al
punto de vista de las metrópolis. El diálogo entre
las diversas religiones e iglesias que existen en nuestra región
podría tener un papel importante en el fortalecimiento de
la pluralidad de nuestra identidad como pueblos.
El proceso que los movimientos vamos a realizar hasta diciembre
para la Cumbre Social en Santa Cruz de la Sierra, deberemos, por
un lado, definir los puntos prioritarios en nuestra agenda para
al integración - partiendo de los que los propios movimientos
sociales ya han acumulado - y, por el otro, el diálogo con
otros actores de ese proceso.
Entendemos que la agenda tiene áreas importantes de concentración
temática sobre las cuales debemos debatir:
1) Una integración para la sinergía entre y para
la reorientación de nuestras economías.
La herencia colonial de nuestros países ha hecho que nuestras
economías sean en muchos casos competidoras entre sí
al servicio de los mercados y capitales de lo países del
capitalismo central. Una política de integración tiene
que apostar a la complementariedad y al desarrollo con equilibrio
entre regiones, países y sectores.
Por otro lado, nuestras economías están tomadas por
oligopólios en gran parte de capitales internacionales. La
integración debe servir para apoyar y expandir la economía
solidaria, la economía campesina, a los pequeños y
medianos productores del campo y la ciudad y a fortalecer la capacidad
de nuestros estados de "hacer políticas de desarrollo"
definidas democráticamente por nuestros pueblos.
Hay una matriz productivista depredadora del medio ambiente que
debe ser combatida con una perspectiva sustentable siempre que se
discuta la ampliación de proyectos de producción y
las necesarias reconversiones de sectores productivos nocivos a
la renovación del medio ambiente.
El actual modelo económico es sostenido por una division
entre producción y reproducción que impone a las mujeres
el trabajo doméstico y de cuidado. Para un proceso de integración
generador de igualdad hay que romper con esa lógica, cuestionar
la division sexual del trabajo y actuar para el equilibiro entre
producción y reproducción.
Las economías de nuestros países vienen de muchos
años de aplicación de recetas neoliberales que tuvieron
como uno de sus ejes la destrucción de conquistas laborales
y sociales de las clases trabajadoras. Un proceso de integración
debe estar afianzado sobre un compromiso de recuperar, universalizar
y ampliar derechos en el mundo del trabajo. Y hoy día se
agrega con mucha fuerza la defensa de derechos de las poblaciones
migrantes que han tenido que abandonar sus países de origen
por causas económicas o políticas.
2) Una integración cuyo punto de partida debe ser el
bienestar social.
La agenda no debe ser (apenas ni sobretodo) económica. Es
fundamental desarrollar políticas sociales de atendimiento
universal a las necesidades de salud, educación, moradía
y acceso a la energía electrica y al agua de nuestros pueblos.
Eso significa combatir las pretensiones de las corporaciones transnacionales
de transformar esos servicios en negocios privados internacionalizados
y desarrollar políticas para la universalización del
acceso a esos servicios.
La integración debe venir también con políticas
de afirmación de los derechos de las poblaciones que han
sido oprimidas por el capitalismo dependiente, el patriarcado, el
colonialismo. El derecho a la igualdad para las mujeres, para las
poblaciones negras, la libertad de opción sexual, el reconocimiento
de los derechos a su cultura, a territorios y autonomías
de los pueblos originarios son parte de esta agenda.
3) Los dos puntos anteriores se combinan con la discusión
sobre las matrices de nuestras infraestructuras regionales.
Nuevamente la herencia colonial ha hecho que las vías de
comunicación de nuestros países solo existan para
vincularnos a las metrópolis; no hay vías de transporte
barato y masivo de personas y cargas entre nuestros países.
La integración regional es también y necesariamente
la inter-comunicación de territorios a través de carreteras,
ríos y vías ferreas. Ahora bien, la infra-estrucutra
para conectar a los pueblos puede ser utilizada también para
hacer de nuestra región una plataforma de exportaciones baratas
a las metrópolis; este desvío no se resolverá
bloqueando el desarrollo de la infraestructura, mas reorientando
el desarrollo de neustros países. Pero esta debe ser también
una decisión de los territorios y las poblaciones que van
a ser inter-conectadas. Es decir, suponer una participación
popular en la definición de esos proyectos, que hoy no existe.
La cuestión energética es clave para el futuro de
nuestras sociedades. Partimos de la matriz energética heredada
del siglo XX y necesariamente en este punto de partida habrá
que combinar nuevos desarrollos sobre la misma con nuevas fuentes
de energía renovables y más limpias que las actuales.
Cuál debe ser el mix entre pasado y futuro en el momento
actual?
Por otro lado, es importante notar que buena parte de la agresividad
imperialista en este comienzo del siglo XXI tiene que ver con el
tema energético, lo que nos debe llevar a considerar esta
dimensión a la hora de las propuestas (ya que el imperialismo
tiene una agenda muy fuerte en este tema en particular).
4) Desatar todos los nudos de la dependencia
Nuestra región pasó de colonias de alguna metrópoli
europa (en realidad, aún persiste el colonialismo francés
en territorio sudamericano en la Guayana, cuya independencia debemos
apoyar y reivindicar junto con el movimiento de liberación
que allí lucha) para la condición de países
dependientes del imperio de turno.
Desatar esos nudos tendrá un punto de apoyo importante en
la integración regional como antes diseñada pero pasa
por libertar a nuestros países de la subyugación financiera
internacional (que se da a través de la deuda externa, de
la expeculación financiera internacional etc.) No es mera
casualidad que en órganos que promueven la dependencia de
nuestros países - como el FMI y el Banco Mundial - haya tomado
relevancia la discusión sobre la necesaria "coherencia"
entre las políicas que nos quieren imponer (es decir, que
deben ser "coherentes" las políticas impuestas
por el FMI, con las del Banco Mundial y las de la OMC y TLCs...).
Desatar los nudos de la dependencia financiera internacional es
una pauta prioritaria.
Otro nudo es el de la presencia militar de los Estados Unidos en
nuestra región (a través de bases como las que tiene
en Colombia y Ecuador, o de tropas como las que están en
Paraguay) y su política de intervención en los asuntos
internos de nuestros países (actualmente a pretexto del combate
al narcotráfico y el terrorismo). Desarrollar una política
de seguridad regional autónoma es uno de los grandes desafíos
puestos a nuestrros pueblos para el próximo período.
PARA FINALIZAR este guión de lanzamiento del debate, queremos
enfatizar que se trata de un proceso. Pero, nuestro punto de partida
es de conquistas en la fase de la resistencia y en la apertura de
un período político donde las posibilidades de construir
alternativas son concretas y que ya ha comenzado. Sin embargo, no
hay que esperar soluciones mágicas, simples ni rápidas
para el conjunto de temas aquí elencados. No ignoramos que
hay muchas contradicciones e incluso conflictos que deberán
de ser enfrentados entre los actores de este nuevo escenario que
decimos está puesto. Afirmamos que la alternativa deberá
ser la convergencia de una pluralidad de propuestas y no un nuevo
"pensamiento único".
Han sido cinco siglos de opresión, dominación y destrucción
colonial y neocolonial a los que nuestros pueblos han respondido
con muchas luchas, movilizaciones y revoluciones. Enfrentamos hoy
la herencia colonial pero enarbolamos también la esperanza
construidas en las resistencias. Tenemos una ardiente paciencia
histórica pero también la firme convicción
de que ha llegado el tiempo de los pueblos en nuestra región.
Notas:
(1) La incorporación de Venezuela como miembro pleno aún
tramita em sus aspectos formales, pero ya hay uma decisión
favorable de todos los actuales miembros del Mercosur.
(2) A nivel continental, sin embargo, el cuadro es algo diferente.
La firma del RD-CAFTA refuerza el carácter de área
de influencia directa de los Estados Unidos que se mantiene em países
de América Central y el Caribe. Ya el caso pionero de TLC,
el NAFTA, que incluyó a México desde 1994, depende
ahora de cómo evolucione la coyuntura de ese país,
muy marcado por movilizaciones populares que tienen como uno de
sus ejes el cuestionamiento a ese tratado (como la de "El campo
no aguanta más") y que ahora tienen el foco en la campaña
ciudadana contra el fraude electoral promovido por el PAN (P. Acción
Nacional, de derechas) para impedir la victoria del candidato del
PRD (P. de la Revolución Democrática) crítico
del NAFTA.
|