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El gobierno de Evo Morales lanzó una revolución
que pretende que los sectores históricamente excluidos tengan
acceso a la tierra. APM entrevistó al titular del INRA.
El los primeros días de agosto, en la localidad de Ucureña,
el presidente Evo Morales entregó 2.300 títulos de
propiedad y anunció el comienzo de la Revolución Agraria
en Bolivia. ¿Pero ahora bien, que alcance tiene este anuncio
del primer mandatario?
En una entrevista exclusiva con APM, el Director Nacional del Instituto
de Reforma Agraria (INRA), Fernando Salazar Guzmán, sostuvo
que lo que el gobierno esta intentando llevar a cabo en política
agraria es una reconducción comunitaria de las tierras, para
poder así beneficiar a los sectores que durante siglos fueron
excluidos de la sociedad boliviana.
A lo largo de diez años -entre 1996 y 2006-, el proceso
de regulación del derecho a la propiedad agraria obtuvo muy
magros resultados. Sólo el 10 por ciento de las casi 110
millones de hectáreas que posee Bolivia esta titulada y alrededor
del 52 por ciento ni siquiera presentó ningún tipo
de documentación al Estado Boliviano.
Ante esa falencia de las anteriores administraciones, Salazar Guzmán
señaló que en estos cinco años que le
toca al presidente Morales, debemos concluir el proceso de saneamiento
de la tierra.
La conclusión del saneamiento, que implica realizar un intensivo
trabajo de campo en todo el territorio para poder así determinar
el estado de la propiedad de la tierra en el país, fue declarado
emergencia nacional por el Evo Morales a través de la emisión
de un decreto supremo sancionado el 3 de junio.
De acuerdo al funcionario, los decretos presidenciales -que son
siete en total- permiten hacer algunas correcciones a la ley 1.715,
para poder así acelerar el proceso de regulación de
la tierra.
El proceso de saneamiento debe concluir con lo que es la
titulación, de tal manera que a partir de esta se le de la
seguridad jurídica al propietario, añadió
el director del INRA.
Paralelamente al proceso de saneamiento, el gobierno va a proceder
a la identificación de aquellas tierras fiscales que no estén
cumpliendo ninguna función productiva concreta. Las mimas
van a ser distribuidas a distintas comunidades indígenas
y campesinas, las cuales desde hace mucho tiempo vienen reclamando
la posibilidad que se le de acceso a la tierra.
No obstante, vale aclarar que la nueva distribución no es
de tipo individual -tal cual se hizo en la revolución nacionalista
de 1953-, sino que es comunitaria. En lo que va de 2006, este proceso
de reversión de las tierras fiscales ha permitido que el
gobierno entregue 3,2 millones de hectáreas a distintas comunidades
originarias en los departamentos Oruro, Pando, Potosí, Santa
Cruz.
Según Salazar Guzmán, es importante resaltar la importancia
de este hecho -que beneficia a un total de 35 mil familias-. En
los diez años anteriores: no paso de 100 mil hectáreas
las que fueron distribuidas.
A su vez, el funcionario sostuvo que entre fin de año y
mediados de 2007 se tiene pensado repartir cinco millones de hectáreas
más.
El gobierno de Evo Morales no sólo tiene pensado repartir
estas tierras, sino que también posee un plan de asentamientos
para que estos nuevos propietarios se puedan convertir en contribuyentes
activos de la economía boliviana.
Hay que hacer el saneamiento y la distribución, pero
debemos garantizar la sostenibilidad en el tiempo y además
apoyar con recursos para que ellos (los campesinos) puedan ser productores,
afirmó el director del INRA.
Para lograr este objetivo, el Ejecutivo va a otorgar recursos económicos
para financiar así la infraestructura caminera en las zonas
rurales y las postas educativas.
Asimismo, el INRA esta abocado a conseguir respaldo internacional,
para que el plan de industrialización del agro boliviano
se pueda llevar a cabo.
El gobierno de Venezuela ya se comprometió a entregar 200
millones de dólares y en este momento los funcionarios del
INRA están en tratativas con el gobierno argentino para intentar
lograr mas ayuda financiera.
Para finalizar, Fernando Salazar Guzmán se mostró
optimista y señalo que no obstante que la ley que da fundamento
legal a toda esta revolución agraria esta momentáneamente
trabada en el Congreso, en poco tiempo se va a lograr un consenso
sobre el tema.
Esta apuesta del gobierno de Evo Morales, pretende satisfacer en
alguna manera los reclamos históricos de las comunidades
originarias, quienes desde hace siglos vienen reclamando por el
saqueo indiscriminado que sufrieron de sus territorios.
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