04-Jul-2006   organigrama multimedia anexo documental colabore contacto
“O se está al servicio del país en contra de la deuda externa, o se está al servicio de la deuda externa en contra del país”
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Controversias por el abastecimiento de gas al mercado chileno
El establishment prioriza a Chile y posterga al NEA
Por Carlos Andrés Ortíz*


Vieja historia si las hay en nuestra querida República Argentina.. Esa distorsión de enfoques de los poderes portuarios ya se gestó en las épocas de la colonia, cuando los ricos comerciantes de la aldea – puerto de Buenos Aires, vivían más pendientes de las influencias de ultramar que de los genuinos intereses, los sentimientos y el palpitar de esa Patria Grande que comenzaba a tomar forma; en un proceso que como todo parto fue doloroso, desordenado y nada pulcro, más prolongado que lo deseado, y con su cuota de sangre y sufrimiento.

Aquellas luchas de intereses enfrentaron –en una lucha constante, a veces de difusos contornos, y plagada de traiciones-, a quienes buscaron construir una Gran Nación, respecto a los que encandilados con el “modernismo” de los escritores y filósofos en boga en “Las Europas”, los cuales teorizaron en función de aquella realidad; formada en las propias experiencias de conflictos milenarios, de reinos y nacionalidades pequeños, de egoísmos y luchas por fracciones de tierra minúsculas para subsistir malamente, de mayor grado de desarrollo relativo pero de odios viscerales, y de profundos odios religiosos, raciales y nacionales; todo ello muy alejado de la muy diferente realidad del Nuevo Mundo.

A tal punto llegó el maniqueísmo y la artera distorsión de la realidad, que se llegó a escribir una Historia Oficial falsa, plagada de mentiras, distorsiones, verdades a medias y groseros ocultamientos; armándose una maraña cultural que conformó la densa red de la colonización cultural; la cual obró como necesaria cobertura para permitir los “negocios pequeños” efectuados a costa de los Grandes Intereses Nacionales.

Por supuesto que expresar “negocios pequeños” es un eufemismo de negociados o favoritismos sectoriales y minoritarios, muchas veces por montos descomunales, y siempre perjudicando los Grandes Intereses Nacionales, a la vez que actuando en claro detrimento de las prioridades estratégicas y geopolíticas que corresponden a un Nación (con mayúsculas) con objetivos de largo plazo y criterio de grandeza.

En ese marco de verdaderas políticas de saqueo institucionalizado, cabe calificar a toda la política de “privatizaciones” (eufemismo que en rigor significó el más profundo proceso de extranjerización y de achicamiento de la Economía Argentina); el que ha sido de particular gravedad lo ocurrido en todo el Sector Energético, y principalmente en las estratégicas áreas de los hidrocarburos, en las cuales en procesos vergonzosos se enajenaron por montos irrisorios los bienes, reservas y las empresas trabajosamente formadas y acrecentadas a lo largo de varias décadas –siendo los casos más graves los de Yacimientos Petrolíferos Fiscales y Gas Del Estado-, pero también se desguazó Agua Y Energía Eléctrica, dispersándose la masa crítica de científicos y profesionales, y casi con seguridad perdiéndose décadas de estudios y los consecuentes proyectos de obras.

Sin las otrora poderosas Empresas del Estado, el propio Estado Nacional está condenado a una situación de anemia energética, al privárselo de las herramientas claves para implementar Políticas de Estado imprescindibles e indelegables en ámbitos estratégicos y de muy alta prioridad geopolítica.

Esa “anemia energética” a la vez ocasiona una preocupante anomia que conduce a una crisis energética de dimensiones dantescas y catastróficas –dicho sin una pizca de exageración-, salvo que se tomen rápidas medidas que impliquen profundos cambios en la orientación general del Sector Energético; el cual lamentablemente sigue manejándose en base a esquemas de la más fuerte ortodoxia neoliberal, ultraprivatista, y por ende antinacional y globalizante.

Todo ese gigantesco proceso de achicamiento y extranjerización de la Economía Argentina comenzó con el nefasto “proceso”, hace ya tres décadas, y se profundizó, aceleró y agravó a límites inconcebibles, en las épocas de las concurrentes gestiones de Menem, Cavallo, Dromi y demás.

Algunos importantes cambios positivos se verificaron a partir del actual período de gobierno. Las inversiones en el Sistema Interconectado Nacional, la decisión de terminar Yacyretá e incluso potenciarla con las obras de Añá Cuá; la manifiesta decisión de terminar Atucha 2 y comenzar las grandes hidroeléctricas binacionales de Corpus Christi y Garabí, son hechos muy positivos. Pero además de insuficientes están siendo ejecutados sin la premura que la crisis energética impone.

No en vano muchos argentinos estamos bregando y manifestándonos por la imperiosa necesidad de reestatizar el Sector Energético, recuperando para nuestro país las enormes rentas petrolera y gasífera, retomando el control de los yacimientos, gasoductos, refinerías y demás infraestructura; de las presas hidroeléctricas otorgadas en concesiones -a precios muy reducidos-; además del imprescindible manejo de la Política Energética con un profundo sentido nacional.

Pero en el caso del gas natural y de los gasoductos, las consecuencias negativas de las privatizaciones han sido tan variadas como profundamente negativas.

Manejado en los hechos sin controles del Estado, las empresas privadas (mayoritariamente extranjeras) se han abocado a un feroz proceso de maximización de sus utilidades, exprimiendo al máximo las nada desdeñables reservas de hidrocarburos que a costa de grandes inversiones había concretado la Y.P.F. estatal, y utilizando la enorme red de gasoductos (una de las más extensas del mundo), hacia una “política de mercado” (léase ausencia total de consideración de los Intereses Nacionales), orientando todas las inversiones hacia las exportaciones, principalmente a Chile, pero también a Brasil y Uruguay; todo ello a costa de desatender prácticamente por completo las crecientes necesidades del mercado interno, y condenando a la marginación a las vastas porciones del Territorio Nacional que aún no están conectadas a la red de gasoductos.

Para completar el cuadro de situación, los flujos de divisas de esas exportaciones, ni siquiera son cobrados en nuestro país, pues la maraña de leyes, decretos de “necesidad y urgencia”, resoluciones y otras normativas, entre otras “lindezas” permiten que el 70 % de las divisas sean directamente pagadas en el exterior. En buen castellano, nos estamos quedando sin reservas y sin las divisas de esa antinacional política de “ordeñe” de nuestros yacimientos gasíferos (y petrolíferos).

Si bien muchas localidades de nuestro extenso territorio continental aún carecen del servicio de gas natural, e incluso los usuarios de menores recursos de muchas ciudades ya interconectadas; el cuadro es indignante al analizarse por regiones geográficas; pues la única región totalmente excluida –y con sucesivas promesas incumplidas de obras a mediano plazo- es el NEA (Nord Este Argentino).

Debe enfatizarse que las reservas de petróleo y gas se encuentran en niveles preocupantemente bajos, y sin políticas claras que permitan revertir ese muy preocupante cuadro de situación (más allá de los acuerdos a concretarse con Bolivia, que serán un paliativo, pues no se cuenta con gasoductos que permitan transportar volúmenes significativos ni menos aún crecientes); y del ambicioso proyectos de mega gasoducto que partirá desde Venezuela, atravesando Brasil, y llegando a Argentina y posiblemente a otros países hermanos.

En ese contexto, mientras que se asegura a Chile la continuidad de las exportaciones (que deberían cortarse cuando antes, para cuidar nuestras escasas reservas), nadie parecería acordarse de la “cenicienta” del gas natural, de los “kelpers” gasíferos de Argentina, los habitantes del postergado y olvidado Nordeste Argentino.

¡El establishment energético sigue priorizando el abastecimiento al más rentable mercado chileno, mientras que las Prioridades Nacionales –en este caso- siguen postergadas y muy pocos –o casi nadie- parecen darse por enterados!

*Ex Docente e Investigador Universitario – Investigador de temas económicos, energéticos, geopolíticos y ambiéntales. Cursante de la Maestría en Gestión de la Energía
 
 
 
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