|
Llega una nueva ola de capitales extranjeros en minería.
El incentivo es la asociación pública y privada. Un
negocio millonario que no deja prácticamente nada en el país.
El estudio jurídico canadiense McMillan Binch Mendelsohn
considera que las inversiones mineras en Argentina darán
un salto de los actuales 1.300 millones de dólares a 8.000
millones, según informó el diario argentino La Nación
. De esta forma, los capitales internacionales se osarán
nuevamente sobre el territorio nacional para extraer las riquezas
del subsuelo
otra vez.
Esta información surgió en momentos en los cuales
hay una especie de revisionismo de lo actuado en materia
minera, con quejas en las provincias de Tucumán, San Juan,
Catamarca y Río Negro por motivos
centrados sobre todo en materia ambiental. La construcción
de un "mineraloducto" desde el yacimiento de Agua Rica
en Catamarca; la explotación de oro en las montañas
cercanas a Esquel, en la provincia patagónica de Río
Negro; e incluso, la mayor explotación minera del país,
el yacimiento de Bajo La Alumbrera , nacieron con un firme respaldo
político en 1994. Sin embargo, ahora, pasó a ser considerada
una actividad que contamina el medio ambiente. Incluso, la Justicia
Federal investiga al titular de esa última empresa, Julián
Rooney.
En septiembre de 2004, la gobernación provincial del Tucumán
denunció que la empresa estaba acostumbrada a manejar al
Poder Ejecutivo, como si fuera la dueña de la provincia.
En Catamarca hizo un `buraco` (agujero). En los Valles no
hay más pájaros. Hizo un desastre , dijo un
alto funcionario de esa provincia. La minera no admite que haya
generado contaminación, pero ofreció al Estado provincial
7 millones de dólares en concepto de aportes por responsabilidad
social.
Según un informe oficial, Argentina tiene un potencial geológico
de importancia en función de una superficie de más
de 2 millones de kilómetros cuadrados, sumamente rica en
recursos mineros. El Minning Journal ubica al país en el
sexto puesto en el ranking mundial de recursos mineros. La valoración
del potencial en minerales metalíferos está fundado
en las favorables características geológicas y metalogenéticas
de los pocos depósitos en explotación y de los numerosos
yacimientos en etapa de factibilidad, a lo que debe agregarse el
alto porcentaje de superficie con potencial minero aún inexplorado
(por lo menos 75 por ciento).
Pero, ¿cuáles son las principales objeciones que
se presentan ante la explotación minera? Esencialmente, dos:
la cuestión ambiental y el beneficio económico. Según
un artículo publicado por Ecodigital , entre todos los metales,
el oro puede distinguirse por dos cosas: su producción
en cantidades muy pequeñas, y la enorme alteración
ambiental que genera su extracción. En 1991 la producción
de 2.445 toneladas de oro requería la remoción y el
procesamiento de más de 741 millones de toneladas de mineral.
En la dimensión del daño ocasionado por tonelada de
metal producido, nada puede igualar al oro. Cada tonelada de oro
requiere el procesamiento de 300.000 toneladas de mineral, el equivalente
a una pequeña montaña Además continúa
el artículo- del vertido de sustancias tóxicas al
ambiente, la minería de oro es físicamente peligrosa.
En Sudáfrica, donde la mayor parte del oro se extrae de manera
subterránea, la muerte en las minas es un hecho rutinario,
promediándose la muerte de una persona por cada tonelada
de oro producida. Según la Organización Internacional
del Trabajo (OIT), la minería es uno de los sectores más
peligrosos en el mundo y causa más de 15.000 muertes al año.
En Esquel, por ejemplo, hay una serie de montañas que contienen
oro en muy pequeñas concentraciones pero, al ser muy grande
el yacimiento, la cantidad a extraerse es sustancial. ¿Cuál
es la propuesta para desenterrarlo? Literalmente, pulverizar las
montañas. La iniciativa de la empresa minera cuenta con la
oposición unánime de la población que, además,
no obtendría beneficio económico alguno. Además,
para extraer el metal de las rocas, se recurre al cianuro. El uso
de este veneno genera graves problemas. A pesar de lo que dice la
industria minera, los registros claramente demuestran que la minería
con lixiviación de cianuro no está siendo practicada
de manera segura. Ha habido una larga serie de accidentes involucrando
cianuro en las minas. El cianuro es un compuesto químico
altamente tóxico. La exposición a dosis altas daña
el cerebro y el corazón, puede causar coma y la muerte. La
exposición a niveles bajos puede resultar en problemas respiratorios,
dolores cardíacos, vómitos, alteraciones en la sangre,
dolores de cabeza y crecimiento de la glándula tiroides.
Por último, en el terreno ambiental, la extracción
de minerales conlleva un abrumador uso de agua en todo el proceso,
y su derrame en el ambiente sin ningún tipo de tratamiento.
En cuanto al facto económico, la información oficial
explica que el sector ofrece garantías en materia
de estabilidad jurídica y seguridad de la tenencia minera,
en un marco legal muy completo con reglas de juego claras para los
inversores. La legislación incluye una serie de incentivos
a la explotación y exploración tendientes a neutralizar
la carga tributaria de los mismos. Destacándose la depreciación
acelerada, la importación de bienes de capital con arancel
cero, doble deducción de gastos de exploración, reembolso
del Impuesto al Valor Agregado y liberación de áreas
controladas por las provincias. La estructura impositiva del sector
es progresiva y neutral .
¿Cuáles son estas ventajas? La carga impositiva está
centrada sólo en el Impuesto a las Ganancias; las regalías
que las empresas deben tributar al Estado tienen un tope del 3 por
ciento del valor en la boca de mina, mientras que se instaura un
sistema decreciente de los pagos por regalías en la medida
que se incrementa el valor agregado al mineral, es decir, se lo
industrializa.
¿Qué produce Argentina? Los minerales que representan
la mayor parte del producto son cobre, oro, litio, (metalíferos)
triturados pétreos, piedra caliza (rocas de aplicación)
y boratos (no metalíferos). La producción se orienta
en gran medida a la exportación, ya que más del 70
por ciento de lo producido se comercializa en mercados externos.
Durante los últimos años, el sector ha tenido un dinamismo
destacable, gracias a más de 3.000 millones de dólares
de inversiones en proyectos de relevancia mundial. El valor bruto
de la producción durante el 2000 fue de 1.100 millones de
dólares, mientras que el máximo valor se registró
en 1999 cuando el mismo alcanzó los 1.300 millones.
Las exportaciones también pegaron un salto. En 2002, las
ventas fronteras afuera superaron los 850 millones de dólares,
mientras que once años antes habían alcanzado sólo
los 10 millones. Para comparar, se exporta por más valor
productos minerales excluyendo al petróleo- que carnes,
en un país de una larga tradición ganadera. Los principales
destinatarios de las ventas externas son Japón, el Sudeste
Asiático y la Unión Europea (UE).
Sin embargo, no existe ninguna empresa nacional de envergadura
en la extracción, mientras que los pesos pesados
internacionales ya tienen proyectos en Argentina. Sí es cierto
que pequeñas o medianas empresas (PyMEs) nacionales se han
integrado a la operatoria, pero como proveedoras de los conglomerados
extranjeros. Las principales empresas que producen son Minera Alumbrera
Limited, Cerro Vanguardia SA, Minera del Altiplano SA, Compañía
Minera Polimet SA, Compañía Minera Aguilar SA, Borax
Argentina, Aluar SAIC y Bayer SA, todas de origen extranjero.
Aunque la distribución geográfica de los yacimientos
es homogénea, la producción se concentra en doce provincias.
Catamarca es la jurisdicción con mayor producción
de minerales (cobre, oro y litio), seguida por Buenos Aires (rocas
de aplicación como caliza y triturados pétreos) y
Santa Cruz (oro, plata). Estas tres provincias representan en conjunto
el 77 por ciento del producto sectorial.
Tal cual como ocurre con el petróleo, aquí tampoco
hay beneficios para las localidades donde se hallan los yacimientos.
La explotación minera se convierte en un gran negocio para
las empresas, pero pésimo para el Estado. Además,
y esto lo vamos a reiterar siempre que sea necesario, no se pueden
utilizar recursos no renovables para gasto corriente. Es decir,
las escasas regalías que las empresas pagan, no pueden usarse
para solventar gasto permanente (sueldos, por ejemplo), ya que en
algún momento se van a acabar los minerales y por ende los
recursos. Creemos que estos recursos deben ser utilizados en inversiones
en infraestructura o en sectores que puedan generar riqueza el día
que se acabe la riqueza del subsuelo.
En ocasión de realizar un reportaje sobre la explotación
del gas en Bolivia a raíz de la nueva Ley de Hidrocarburos,
un legislador del Altiplano hizo una alegoría: Bolivia
desaprovechó tres oportunidades históricas. Primero
fue la plata de Potosí, luego fue el estaño, y ahora
es el gas. Se trata de la última oportunidad que nos da la
Historia . Con diferencias, la misma idea puede aplicarse
al actual momento argentino.
*Periodista-Agencia Periodística del MERCOSUR- 17-02-2006
|