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En las últimas semanas el barril de petróleo llegó
a sus máximos históricos nominales y no parece haber
encontrado un techo. El clima político internacional hace
pensar en que el petróleo caro "llegó para quedarse"
. Ya no es ciencia-ficción pensar en el barril de petróleo
a 100 dólares en poco tiempo. En esta coyuntura, toma cada
vez más relevancia el problema de la renta petrolera y su
distribución. Este artículo busca ser una aproximación
a la actualidad de la discusión de la renta.
En Argentina en el año 2005 se extrajeron algo más
38,5 millones de metros cúbicos de petróleo crudo
(unos 242,5 millones de barriles) lo que representa un 4,6% menos
que en 2004. Las cantidades extraídas de petróleo
argentino vienen disminuyendo año a año desde 1998.
Las empresas sostienen que esta caída es producto de "
la falta de incentivos " . Como la explotación se realiza
en áreas " maduras " , las empresas exigen subsidios
para hacer las inversiones necesarias, a pesar de los altísimos
precios internacionales. ¿Cómo esto es posible? Para
tratar de poner algo de luz sobre este tema, es imprescindible comenzar
a discutir la distribución de la renta petrolera.
¿DE DONDE VIENE LA RENTA PETROLERA ?
El primer punto sobre el que se debe empezar a trabajar es entender
de dónde proviene la renta petrolera. Debemos comprender
qué es lo que permite que se venda a 75 dólares una
mercancía (en este caso un barril de petróleo) cuyo
costo no supera los 6 dólares.
Cuando nos referimos a la renta petrolera nos estamos refiriendo
al concepto de la economía política clásica
de renta diferencial y renta absoluta de los recursos naturales.
Este concepto, que nace con los fisiócratas, pasa a Smith
y se consolida con Ricardo y Marx. Para la economía clásica,
la renta nace de las diferentes productividades de los recursos
naturales (tanto la tierra como una mina o un pozo petrolero). Pero
la renta no proviene de la naturaleza por sí misma, sino
que es necesario que las fuerzas de la naturaleza puedan ser apropiadas
(dominadas) privadamente. Es decir, es la propiedad privada de los
recursos naturales (y la capacidad de los propietarios de ejercer
ese derecho) lo que hace que exista la renta. Por tanto la renta
corresponde íntegramente al propietario del recurso . Es
el pago que recibe por su poder legal sobre una porción particular
del planeta. El capitalista recibirá solo la ganancia normal
por el capital invertido. Por esto, cuando hacemos referencia a
la renta petrolera, estamos usando un concepto cuya naturaleza implica
su apropiación total por parte de los dueños del petróleo
: el Estado nacional, los estados provinciales y todos los argentinos.
Las regalías no son impuestos a la extracción sino
un mecanismo por el cual el propietario se apropia de la renta .
RENTA PETROLERA ARGENTINA EN 2005
Para poder estimar la renta petrolera argentina se deben conocer
los costos de la industria petrolera. El problema es que éstos
han sido ocultados deliberadamente por las empresas luego de la
desregulación de 1989. Sin embargo, podemos estimarlos utilizando
datos oficiales de Repsol (principal empresa extractora de Argentina).
Según su último Balance, el costo del barril de petróleo
en 2004 fue de 5,3 dólares (sumando el "finding cost"
y el "lifting cost", que incluyen tanto los costos de
la extracción, de la exploración y de desarrollo,
así como los sueldos pagados). Suponiendo que los costos
se mantuvieron en el 2005 y agregándole un "mark-up"
de ganancia del 30% nos da un importe de venta de 6,9 dólares
por barril .
Comparando este importe con los 56,5 dólares del precio
internacional promedio del año 2005 la renta fue de 49,6
dólares por barril. Esto significa que la renta petrolera
argentina llegó en el 2005 a los 12.000 millones de dólares
(37.000 millones de pesos). ¿Cómo se distribuyó
este importe?
El Estado Nacional recauda retenciones del 45% sobre el petróleo
extraído que es exportado (unos 54 millones de barriles)
y cobra a las empresas una alícuota del 35% de Impuesto a
las Ganancias lo que nos arroja un importe de 3.200 millones de
dólares (el 26% de la renta) . Las provincias petroleras
cobran regalías que, según la ley, debieran ser del
12%. Sin embargo, el importe sobre el que se calcula ese porcentaje
sufre una serie de descuentos (principalmente las retenciones, costos
de transporte y diferenciales de calidad) por lo que la alícuota
real no supera el 9% del valor de venta. Por tanto, las provincias
obtienen 763 millones de dólares (el 6% de la renta) . Sumando
el sector público, apenas se obtiene el 32 % de la renta
petrolera .
Como las petroleras venden a las refinerías el petróleo
al precio internacional descontando las retenciones, parte de la
renta petrolera es transferida a las naftas y otros subproductos.
Esta diferencia representa unos 4.775 millones de dólares
(el 40% de la renta). Pero ¿quién se apropia de esta
renta? ¿Los consumidores o las refinerías? Este tema
merece una investigación en particular, pero podemos
aventurarnos a adelantar que esta renta se distribuye entre
ambos, quedándose las empresas con la parte del león.
Esto es así, ya que si bien las naftas no se venden en Argentina
a precios internacionales, claramente los precios internos no se
corresponden con los costos. Estamos pagando las naftas mucho más
caras que el resto de los países no-importadores (0,63 dólares
el litro contra 0,06 en Venezuela ó 0,48 en Bolivia, por
ejemplo). Además, las refinerías exportan a precios
internacionales el 50% de las naftas obtenidas.
El resto, nada menos 3.312 millones de dólares (el 28% de
la renta) es apropiado por las empresas petroleras extranjeras que
manejan nuestro petróleo desde 1989. Este es el importe que
obtienen las empresas que, como parte de la renta, corresponde legítimamente
a los argentinos. Por sus "inversiones" de capital, las
empresas ya obtienen la "ganancia normal" . Sumando ambos
importes las petroleras obtienen las ganancias del 287% sobre sus
costos . Cuesta creer que las empresas necesiten subsidios para
poder extraer petróleo de manera rentable. Además,
a este importe se le debe sumar la parte de la renta apropiada por
refinadoras y distribuidoras (que en su mayoría son las mismas
empresas petroleras).
A pesar de que los representantes de las empresas declaren que
la distribución equitativa y correcta debe ser de 1/3 para
las empresas, 1/3 el Estado y 1/3 los consumidores, esto es una
falacia. Para empezar, los consumidores no obtienen toda la renta
que les corresponde ya que los costos internos no se condicen con
los precios. Pero, por sobre todo, se está negando el hecho
de que la renta corresponde íntegramente al propietario y
no a las empresas.
Este pequeño ejercicio, que buscó estimar la renta
petrolera, nos indica que es imprescindible su recuperación
para el beneficio de la Nación mediante el manejo directo,
como en Venezuela, o mediante el cobro de regalías (el 50%
cobra Bolivia, en vez de nuestra ridícula tasa de regalía
del 9%). Tanto en Venezuela como en Bolivia, donde sus Estados participan
respectivamente con el 86% y el 82% de la renta petrolífera,
las petroleras privadas continúan extrayendo petróleo
en ambos países, ya que igualmente obtienen ganancias.
*Exclusivo para Infomoreno
**Licenciado en Economía Política. Dto. de Economía
Política del Centro Cultural de la Cooperación y de
la Cátedra Arturo Jauretche de la FCE de la UBA.
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