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El Onabe investiga la subasta de 195 lotes de material ferroviario,
realizada en el 2001. Lo hace a partir de descubrir que se vendieron
rieles como chatarra, a 34 pesos la tonelada, que luego fueron comprados
por una empresa ferroviaria a un precio 1800 por ciento superior.
El desguace del Estado no terminó en la década del
90. Así lo determinó una investigación
que permitió descubrir que se vendió como chatarra
una importante cantidad de material ferroviario en condiciones de
uso, que luego fue comprado por empresas concesionarias del servicio.
En uno de los casos, entre una operación y otra la diferencia
fue del 1800 por ciento. El titular del Organismo Nacional de Administración
de Bienes del Estado (Onabe), Fernando Suárez, abrió
un sumario administrativo y se dispone a hacer una denuncia penal
para que se determine si funcionarios de esa dependencia cometieron
una defraudación al Estado.
El desmantelamiento y venta del patrimonio estatal se llevó
a cabo mediante una subasta pública en octubre del 2001,
durante los últimos meses del gobierno de Fernando de la
Rúa. La investigación se inició cuando la Gendarmería
secuestró una partida de tres toneladas de rieles en condiciones
de ser utilizados, en la localidad de Fores y Beltrán, en
el interior de la provincia de Santiago del Estero.
El hallazgo no fue casual. Se inició a partir de una disputa
comercial entre dos particulares: el que compró
el lote de rieles en la subasta del Onabe a 34 pesos la tonelada
y el que lo revendió a 630 pesos por tonelada a la empresa
Nuevo Central Argentino (NCA), concesionaria del servicio de cargas
del ex Ferrocarril Mitre. El comprador es Juan Carlos Viola y el
vendedor, Rodolfo Alejandro Villegas. Una denuncia sobre esa intermediación
derivó en la intervención de la Gendarmería.
Al establecerse que el material era originario de la ex empresa
Ferrocarriles Argentinos, y ante la posibilidad de que se hubiera
producido un delito en perjuicio del Estado, intervino en el caso
el juez federal de Santiago del Estero, Angel Jesús Toledo.
El magistrado sobreseyó a Viola y a Villegas del delito de
hurto, por el que estaban investigados. Y le entregó los
rieles secuestrados a Nuevo Central Argentino. Y finalmente notificó
del hallazgo a las autoridades del Onabe.
Me resulta extraña la naturaleza de las causas que
pudieron transformar la chatarra o rezago en rieles usados en mejor
estado que los que habrán de ser reemplazados, afirmó
el juez Toledo en la nota dirigida al director ejecutivo del Onabe,
Fernando Suárez. Los números, por otra parte, indicaban
que entre una y otra operación, en un lapso de apenas 10
meses, hubo una variación de precios de 1800 por ciento.
¿Quiénes son los que se quedaron con esa diferencia?
¿Hubo algún funcionario o empleado estatal que se
benefició con una parte a cambio del negocio? Eso es lo que
intenta averiguar en el sumario administrativo que inició
el titular del organismo.
El material hallado en esa causa pertenecía a dos lotes.
A partir del informe judicial, el Onabe descubrió que en
total se habían subastado 195 lotes con material en desuso,
disperso a lo largo de casi todo el territorio nacional, todo entre
setiembre y octubre del 2001. El monto total obtenido en esa subasta
es de 299.125 pesos. Si se le aplica el mismo margen de ganancia
que se obtuvo por los rieles de Santiago del Estero, el valor de
mercado del material vendido sería de 5,5 millones de pesos.
Con esa subasta se habría blanqueado el robo de material
ferroviario, que fue impresionante, especialmente en Santiago del
Estero, dijo Suárez a Página/12.
Al examinar los expedientes, el asesor letrado del Onabe, Luis
Desalvo, notó que no existían fotografías
del material subastado que permitieran acreditar su calidad.
Según la disposición 723/01 del Onabe, la subasta
se convocó para la venta de máquinas, herramientas,
vehículos, chatarra general, rezago de material rodante y
ramales de trocha angosta, ubicados estos últimos en la provincia
de Santiago del Estero. Otros bienes estaban ubicados en la
Ciudad de Buenos Aires y en las provincias de Buenos Aires, Córdoba,
Chaco, Entre Ríos, Jujuy, La Pampa, Mendoza, Neuquén,
Río Negro, Salta, Santa Fe, San Juan, San Luis, y Tucumán.
El detalle de material subastado incluye locomotoras, vagones de
pasajeros y de carga, rieles y durmientes. En el caso de la subasta
de Santiago del Estero, se trata varios kilómetros de rieles
que estaban colocados pero en desuso, entre las localidades de Tintina,
Tilimpa, Patay y Lalo Viejo, del ex Ferrocarril Belgrano.
En el momento en que se realizó la subasta, la dirección
ejecutiva del Onabe estaba en manos de María Eugenia Márquez
Miranda, y el organismo funcionaba en la órbita del ministro
de Infraestructura de De la Rúa, Nicolás Gallo.
Esta causa puede ser la punta de un iceberg. Voy a convocar
a los gremios ferroviarios para que acerquen información
para evaluar todas las ventas de material ferroviario que se llevaron
a cabo en el pasado, tan necesario para el proyecto de reactivación
ferroviaria que se está llevando a cabo, afirmó
Suárez.
La posible intervención de los gremios no sería una
garantía, a juzgar por los antecedentes que constan en el
Onabe. Meses atrás se descubrió que la empresa Belgrano
Cargas administrada por la Unión Ferroviaria
alquilaba a un mercado de frutas y verduras, a un valor de 8000
pesos mensuales, un galpón de 10 mil metros cuadrados de
superficie en la Estación Saldías, que no estaba bajo
su jurisdicción.
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