|
La presentación efectuada por la Ministro Felisa Miceli
en el Parlamento Nacional acerca del Proyecto de Presupuesto para
el año 2007, resultó ser una reedición de la
exposición efectuada hace un año atrás por
parte del entonces Ministro Roberto Lavagna.
Más aún, a juzgar por la presentación presupuestaria
y por el enfoque vertido en materia de política económica,
nada parece haber cambiado. Podría incluso propiciarse desde
esta perspectiva una fórmula presidencial conjunta Kirchner-Lavagna
para los comicios del año 2007.
La propuesta presentada al Parlamento exhibe los mismos contenidos
políticos y económicos de los presupuestos anteriores.
Respecto a los contenidos políticos el proyecto ratifica
la escasa vocación que ha exhibido el oficialismo para debatir
democráticamente el destino de los recursos públicos.
En este sentido, la Ministro Felisa Miceli asistió al Congreso
incumpliendo con la normativa vigente (Ley 25.152) que obliga a
que la presentación sea acompañada por un informe
que dé cuenta de los "desvíos" ocurridos
entre el presupuesto aprobado por el Parlamento para el año
2006 y el ejecutado por el Poder Ejecutivo Nacional. Como puede
observarse en el Cuadro Nº 1, el desvío supone $12.032
millones más de gasto y una parte significativa del mismo
responde a mayores pagos por deuda pública ($2.063 millones)
e incremento de las transferencias corrientes y de capital por un
monto de $4.954 millones. Cifra esta que encubre importantes subsidios
al Sector Privado.
Hecha esta precisión respecto a lo no explicado acerca del
ejercicio 2006, corresponde señalar que la Ministro intentó
fundamentar la validez de utilizar una tasa de crecimiento del PBI
del 4% para el año 2007 como supuesto fundante de la estructura
presupuestaria. Frente a esto corresponden las siguientes precisiones.
Respecto a la tasa de crecimiento la cuestión es la siguiente:
a) Información disponible sobre PBI
1º trimestre var. 8.9%
2º trimestre var. 8.4%
b) Suponiendo que el III y IV trimestre la economía se desacelere
y resulte:
3º trimestre var. 7.5%
4º trimestre var. 7.4%
c) El resultado de la evolución descripta llevaría
el nivel del PBI en el último trimestre de este año
a $338.325 millones que comparado con el promedio del año
2006 ($329.226 millones) supone que la economía ingresa con
un arrastre del 2,8% en el año 2007. Por ende, para crecer
el 4% habría que aumentar solo el 1,2% para el promedio del
año 2007. La justificación que presenta esta hipótesis
como resultado de la prudencia, al desglosarla de este modo, permite
observar que lo planteado supone que en el segundo semestre del
año 2007 la economía argentina ingresaría en
recesión. Lejos de suponer prudencia estamos en presencia
de un planteo irracional y mentiroso que solo busca ocultar recursos
públicos que, de otro modo, habría que debatir democráticamente
su asignación.
Así las cosas, y como consecuencia de la tasa de crecimiento
presentada, la subestimación de recursos para el próximo
año asciende a $ 5832 millones. Asimismo, y tal cual se observa
en el Cuadro Nº 3 el total de recursos que se ocultan en el
2007 ascienden a $8086 millones. De estos $2253 millones corresponden
a recursos presupuestarios que abultan sin destino expreso las partidas
de Remuneraciones y Seguridad Social, mientras el resto corresponde
a la ya expuesta subestimación de recursos.
En suma, la escasa vocación oficial por debatir democráticamente
la asignación de los recursos públicos se observa en
el hecho objetivo de que entre lo no explicado en el 2006 y lo propuesto
en el 2007 se esfuman del debate parlamentario unos $15.500 millones.
Felisa Miceli ratifica en este aspecto la misma conducta que Lavagna.
Respecto a los contenidos económicos, el proyecto oficial
no presenta innovación alguna. Repite una lógica de
cuño "neodesarrollista" que luego de pagar deuda
pública privilegia con recursos fiscales (vía desgravaciones,
regímenes promocionales y subsidios) el apoyo a la inversión
privada de las principales firmas del país. Asimismo, esta
estrategia resulta particularmente moderada a la hora de aplicar
políticas de distribución del ingreso. Ciertamente
la necesidad de reconstruir, por medio de políticas de alcance
universal, los ingresos de una población que en un 80% vive
en hogares que no reúnen los ingresos necesarios para cubrir
la canasta familiar del INDEC ($2500), no forma parte de sus prioridades.
Los criterios expuestos (más allá de cualquier discurso)
son solidarios con la tesis de que "el crecimiento derramará".
Por esta razón los Cuadros que presentamos a continuación
permiten, al exponer la evolución de las partidas presupuestarias
tanto a valores constantes como en relación con el PBI, efectuar
las siguientes precisiones.
a) Existe un ajuste en la partida de gasto de la Administración
Gubernamental de un 30% respecto al año 1998 en valores constantes.
b) Los Servicios Sociales evidencian en la comparación 2007/1998
una expansión del 9%. Habida cuenta de que se trata de Servicios
para el conjunto de la población y considerando que ésta
crece a una tasa del 1,9% anual, el gasto en servicios sociales per
capita cae un 8% respecto al 1998.
c) La partida de Defensa y Seguridad mantiene su porcentual respecto
al PBI y se expande en un 5% en el período 2007/1998.
d) Los Servicios Económicos, partida que incluye las inversiones
y los subsidios se expande en más de un 100% a valores reales.
La observación en particular de lo que ocurre con la partida
correspondiente a Servicios Sociales muestra que el 60% de la partida
remite a Seguridad Social y que este item se encuentra percibiendo
hoy prácticamente la misma inversión de recursos que
en el año 1998 e incluso que en el 2001.
Esto demuestra el ajuste practicado y el límite que supone
esto para poder garantizar (aún con los recursos contenidos
en el 2007) los criterios de actualización, movilidad y replanteo
del régimen previsional que el reciente fallo de la Corte exigiera.
Dentro de la partida "Servicios Sociales" la que más
crece (+217%) es la de Agua Potable y Alcantarillado que representa
sólo el 1% del gasto total en Servicios Sociales. Rubro que
a su vez tiene la particularidad de administrarse vía contratos
de obra pública con el Sector Privado. Es decir, en línea
con el criterio desarrollista expuesto, se privilegian obras en
plano social antes que transferencias de ingresos a los hogares.
En igual sentido, puede plantearse la expansión en vivienda
que crece un 57% en el período 2007/1998 y que representa
el 4,6% dela inversión social total. La otra partida que
crece fuerte es la de Trabajo (+215%) asociada al Programa del Plan
Jefas y Jefes de Hogar y a la expansión del rubro Promoción
Social (+71%).
Ambas suponen la vigencia de programas de carácter focalizado
(lo más universal es el Plan Jefes cuya gestación
es previa al gobierno actual) y reflejan la escasa vocación
de impulsar criterios universales por parte del Gobierno Nacional.
Por último, respecto a las históricas políticas
Universales (Salud y Educación) la situación es distinta.
Hay un brutal retroceso del presupuesto en Salud (42% inferior al
de 1998) que no ha sido compensado con la evolución de los
últimos años, y hay una recuperación en la
inversión en Educación (+27%) a valores reales y 6,7%
en gasto per capita para el período 1998/2007) en base a
la aplicación de la Ley de Financiamiento Educativo. Ciertamente
el diferente tratamiento remite a la distinta consideración
que la cuestión educativa reviste para el modelo productivo
de carácter desarrollista. De hecho, la propia Ministro fundamentó
la importancia en base a la necesidad de fortalecer el "capital
humano".
No obstante, cabe señalar que la mayor inversión
en Educación encuentra límites al operar en un contexto
donde la indigencia y la pobreza (sobre todo infantil) mantienen
niveles sumamente elevados habida cuenta de la falta de políticas
distributivas.
Por último, cabe consignar que la evolución de la
partida Deuda Pública (que reduce su presencia) en realidad
subestima la importancia que los pagos por deuda tienen en el planteo
oficial. Esto es así ya que sólo se contemplan pagos
de intereses y no computan las amortizaciones efectuadas en los
últimos años tanto con recursos presupuestarios, como
también con fondos extrapresupuestarios (pago con recursos
al FMI).
En suma, la lógica desarrollista posterga definiciones en
términos de reforma impositiva, cambio en el sistema de políticas
sociales y reforma previsional.
En esto también, Felisa Miceli continúa la senda
de Kirchner-Lavagna.
Nota de la Redacción de Palabra Argentina: No se encuentran
disponibles los cuadros que se incluyen en el original del documento
|