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La Secretaría de Energía de la Nación dio
a conocer los valores de las reservas de petróleo y gas existentes
en Argentina al 31 de diciembre de 2005. Según el informe,
las reservas de petróleo cayeron un 15% y las de gas natural
un 16,7% respecto del 2004. Esto genera que el horizonte de reservas
(que representa la cantidad de años de extracción
que permiten mantener las mismas) cayó a 8,1 años
para el petróleo y 8,7 años para el gas, cuando en
el 2004 el horizonte era de 9,1 y 10,2 respectivamente.
Esta caída no fue mayor debido a que la extracción
de hidrocarburos disminuyó con respecto a 2004 (4,5% el petróleo
y 1,8% el gas). Estos datos, alarmantes de por sí, toman
mayor relevancia si se los compara con los niveles anteriores a
la desregulación de los hidrocarburos y a la privatización
de Y.P.F. Las reservas hidrocarburíferas argentinas alcanzaban,
en 1988, para mantener por casi 14 años la extracción
de petróleo, y 37 años la de gas.
Analizando la información por cuenca, se hace manifiesto
que la caída de reservas está explicada principalmente
por la Cuenca Neuquina, que genera el 50% de la disminución
en petróleo y el 83% en gas natural. En petróleo,
la sigue la Cuenca del Golfo San Jorge con el 33% de la caída,
mientras que en el gas la Cuenca Noroeste explica el 26% de la disminución.
Mientras tanto, la Cuenca G. San Jorge es la única que logró
aumentar sus reservas de gas (un 41%). Este aumento es explicado
por la contabilización de las reservas del yacimiento Piedra
Clavada (cedido en producción y gratuitamente por Y.P.F en
1978) en manos de la empresa británica Pan American Energy
, anteriormente considerado sólo como petrolero.
A pesar de que las reservas vienen cayendo desde el año
2000 (acumulando una caída del 33% para el petróleo
y del 43% para el gas) llama la atención a simple vista la
magnitud del descenso de las reservas sufrido el año pasado.
No sólo no se repuso ni un solo metro cúbico extraído
en el 2005 sino que, además, desaparecieron reservas
equivalentes al 40% de la extracción de petróleo y
al 70% de la de gas. Por tanto, este descenso de las reservas en
el 2005 no se puede explicar únicamente por la falta de inversiones.
Quien explica esta extraordinaria caída en las reservas
de hidrocarburos en el 2005 es la empresa Repsol, ya que ella sola
generó el 47% de la disminución de reservas de petróleo
y el 61% de la de gas. Si le sumamos además la disminución
de las reservas de su empresa controlada, Pluspetrol, Repsol generó
el 83% de la caída de reserva de gas. Esta disminución
fue producto de la revisión a la baja que realizó
la empresa en sus reservas mundiales por la denuncia de Andrés
Soliz Rada, ex ministro de Hidrocarburos de Bolivia, y la presión
de la SEC (comisión que regula las acciones que cotizan en
Estados Unidos). Según la información eufemística
de la propia empresa, el ajuste en Argentina (donde se produjo el
41% de su ajuste mundial de reservas) fue producto del mayor
conocimiento de los campos.
En el caso del petróleo la caída de reservas argentinas
en el 2005 fue casi general, siendo la mayor la del yacimiento Chihuido
de la Selva Negra de Repsol con el 16% del total nacional. Sin embargo,
en el caso del gas natural esta revisión de las
reservas se concentró en algunos yacimientos. En el yacimiento
neuquino de Loma de la Lata (el mayor del país y también
de Repsol) se produjo el 55% de la caída total de reservas
de gas . Para entender la magnitud de este ajuste, en el año
2005 este yacimiento disminuyó sus reservas en un volumen
casi igual a la extracción anual de gas. Le sigue en importancia
el yacimiento Ramos en Salta, que es operado desde 1980 por la empresa
Pluspetrol (propiedad de Repsol), con el 22% de la declinación.
Llama la atención que la revisión de las reservas
se haga en yacimientos ya explotados desde hace más de 25
años por Y.P.F. gracias a la inversión de riesgo estatal
(y que están concesionados a Repsol desde 1997). Sin embargo,
parece que recién en el 2005 se ha calculado correctamente
el nivel de reservas, a pesar de las numerosas declaraciones presentadas
a la Secretaría de Energía, que nada hizo, ni denunció
penalmente dichas declaraciones, como hicieron Bolivia y Estados
Unidos con las declaraciones en el país del altiplano.
El Estado argentino está imposibilitado de controlar la
veracidad de estas cifras, pero esto no lo exime de actuar ante
la grave caída de las reservas de sus hidrocarburos concesionados,
provocada por las transnacionales del petróleo. Una de las
consecuencias de la desregulación de 1989 fue la privatización,
junto con los recursos naturales, de la información. Actualmente,
nuestras reservas dependen de la bolsa de Nueva York, de las decisiones
de las empresas extranjeras y de su necesidad de lobby. Es sospechoso
el hecho de que se declaren los niveles más bajos de reservas
de los últimos 15 años en momentos en que se está
discutiendo en el Senado una ley (impulsada por el oficialismo)
que otorga grandes beneficios fiscales para las petroleras.
*Exclusivo para InfoMORENO
**Licenciado en Economía Política. Dto. de Economía
Política del Centro Cultural de la Cooperación y de
la Cátedra Arturo Jauretche de la FCE de la UBA
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