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LOS PROCESOS SON REPETITIVOS, HASTA QUE SE ACABEN LOS HOMBRES PATRIOTAS
O SE ACABE EL PAÍS. LOS CIPAYOS NUNCA SE ACABAN, SE REGENERAN
Y RECICLAN.
ENTREGA DEL Fo.Na.Y.
Creo que los Bancos son más peligrosos
para nuestras libertades que los ejércitos permanentes. Ya
han creado una aristocracia monetaria que desafía al gobierno.
El poder de hacer dinero debe ser rescatado de los bancos y devuelto
a la gente a quien pertenece por derecho. Thomas Jefferson
La Revolución Industrial generó en Inglaterra un acelerado
proceso de acumulación de capital y un importante excedente
de manufacturas, a partir de lo cual surgieron múltiples
bancas y sociedades financieras en ese país. Toda esa nueva
gente de negocios se repartió a nuestros países a
modo de "zonas de influencia"; la Casa Baring Brothers
recibió el Río de la Plata. Durante la década
de 1820, Bernardino Rivadavia (admirador de todo lo europeo y, particularmente,
de lo inglés) se presentó como el principal exponente
de la burguesía porteña. Su política anti-nacional
(*) estuvo dirigida a favorecer exclusivamente los intereses del
puerto de Buenos Aires y de Inglaterra.
El empréstito con la casa Baring Brothers, impulsado por
Rivadavia, constituyó una verdadera estafa, concebida por
los ingleses en nuestra contra y ejecutada por ellos a través
de los traidores locales.
El gobierno de la Provincia de Buenos Aires contrajo con la casa
Baring Brothers un empréstito por un millón de libras.
Como no se había especificado como llegaba el dinero a Argentina,
el consorcio informa a la Casa Baring que la mejor manera era enviando
letras giradas contra casas comerciales de prestigio que dieran
garantías en Buenos Aires. No por casualidad, una de esas
casas comerciales era la de Robertson y Costa, dos miembros del
consorcio. Al final, del millón de libras que totalizaba
el mismo, sólo llegaron a Buenos Aires unas 570.000, en su
mayoría en letras de cambio y una parte minoritaria en metálico.
La Junta de Representantes había autorizado la colocación
a un tipo mínimo del 70%, pero Rivadavia acepta constituir
un consorcio que represente al Gobierno de Buenos Aires para la
colocación del empréstito al tipo de 70%. Este consorcio
estaba encabezado por los señores Braulio Costa, Félix
Castro, Miguel Riglos, Juan Pablo Sáenz Valiente y los hermanos
Parish Robertson, quienes en virtud del poder conferido celebraron
el acuerdo en Londres con la firma Baring Brothers & Co.
El empréstito solo se pagaría por completo ochenta
años más tarde.
Como garantía del empréstito Rivadavia hipotecó
todas las tierras y demás bienes inmuebles de propiedad pública,
prohibiendo su enajenación en toda la Nación. No siendo
posible enajenar las tierras por la existencia de esta hipoteca,
les aplicó el régimen de enfiteusis, (enfiteusis (del
latín emphyteusis, procedente del griego, "instauración"
o "implantación"), también denominado censo
enfitéutico, es un derecho real que supone la cesión
del dominio útil de un inmueble, a cambio del pago anual
de un canon, y de un laudemio (En Derecho Civil el laudemio o luismo,
es un derecho que se paga al señor del dominio directo cuando
se enajenan las tierras y posesiones dadas a censo perpetuo o enfiteusis.)
Por cada enajenación de dicho dominio. En algunos ordenamientos
jurídicos esta cesión puede tener carácter
perpetuo.
El 16 de marzo de 1826 ratificó mediante un decreto la prohibición
de vender, donar o entregar de cualquier otra forma las tierras
fiscales. Posteriormente, el 18 de mayo, la Ley Nacional de Enfiteusis
volvió a ratificar la prohibición de enajenar tierras
de propiedad pública y fijó el lapso de concesión
en "cuando menos" 20 años desde el 1º de enero
de 1827. Pero de hecho la ley sólo se aplicó en territorio
bonaerense y en Corrientes, habiéndola reconocido ésta
última recién en 1830.
La ley no establecía límites para la concesión,
ni exigía la producción agrícola-ganadera de
las tierras, ni requería que se poblasen. Además,
se permitía el subarriendo y la transmisión de derechos,
cosa que como es de suponer, resultó en todo tipo de especulaciones.
Finalmente la tierra fue concedida a ricos terratenientes que se
las arreglaban en este aspecto para burlar el pago del canon, careciendo
el gobierno de la fortaleza necesaria para obligarlos. Según
Jacinto Odonne, en su libro La burguesía terrateniente argentina,
entre 1822 y 1830 se adjudicaron 8.600.000 hectáreas a 538
propietarios, habiendo pagado finalmente estos sólo 5.008
pesos en concepto de canon.
A pesar de ser éste por dicha cantidad, increíblemente
se pactó de antemano que la provincia sólo recibiría
700.000 libras (quedando de todos modos obligada por el millón
completo). De ese monto, se debían deducir otras 120.000
libras en concepto de "comisión" para los intermediarios.
A su vez, los banqueros ingleses exigieron como "garantía"
la retención de cuatro servicios, es decir, otras 130.000
libras más. De esta forma, el total a recibir finalmente
sería tan solo de 560.000 libras (otros sostienen 520.000
libras).
El pacto establecía que el préstamo debía
ser entregado en oro (ya que justamente en nuestro país había
escases del metal como consecuencia del contrabando de los mismos
ingleses), pero lo poco que en realidad llegó no fue en metálico
sino en letras de cambio (bonos ingleses). Los ingleses dijeron
por aquel entonces que "temían" por nuestros intereses,
debido al "riesgo que el oro podía correr" al ser
enviado desde su isla, así que mandaron papeles sin valor
quedándose ellos con el oro.
Más tarde, la deuda pasó de las manos de la Provincia
de Buenos Aires a las de todas las provincias. La clase porteña,
en este sentido, demostró siempre gran habilidad para hacer
que los beneficios fueran en todos los casos para ella exclusivamente,
pero que las deudas fueran para los demás.
Nuestro pueblo, embaucado de esta manera, tardó más
de ochenta años en devolver aquello que jamás había
recibido: un millón de libras en oro.
Se decidió contratar el empréstito en el año
1822; se acabó de pagarlo recién en 1904 (algunos
sostienen que se tardó más); se recibió medio
millón en papel y se devolvieron más de veintitrés
millones (23.734.706) en oro. Es decir que, durante todo ese tiempo,
el pueblo argentino estuvo trabajando, de hecho, para llenarle los
bolsillos a los ingleses.
Si el pueblo argentino hubiese conocido este antecedente de nuestra
historia, difícilmente hubiese permanecido indiferente cuando
en 1956 (derrocado finalmente Perón) el Sr. Prebisch nos
asoció felizmente al FMI.
¿Qué pensaba San Martín sobre Rivadavia?
OHiggins, en una carta que escribió en 1828 a San
Martín define a Rivadavia, como «el hombre más
criminal que ha producido el pueblo argentino», que San Martín,
con motivo del fusilamiento de Dorrego, respondió de la siguiente
manera:
Los autores del movimiento del 1º de Diciembre,- se
refiere al fusilamiento de Dorrego - son Rivadavia y sus satélites
y a usted le consta los inmensos males que estos hombres han hecho,
no sólo al país, sino al resto de América,
con su infernal conducta.... ...En nombre de vuestros
propios intereses os ruego que aprendáis a distinguir los
que trabajan por vuestra salud, de los que meditan vuestra ruina
RAÚL PREBISCH
La revolución del 6 de septiembre de 1930 lo llevó
a la Subsecretaría de Hacienda, iniciando casi una década
y media de activa y crucial participación en la política
económica argentina. A comienzos de 1933 asesoró a
Pinedo, ministro de Hacienda, a Duhau, titular de Agricultura, y
fue gerente general del BCRA desde su creación, en mayo de
1935.
En septiembre de 1955 fue convocado por la Revolución Libertadora.
En menos de un mes, confeccionó el Informe Prebisch. "Se
comprometió innecesariamente la eficiencia de la producción
agropecuaria; no se siguió una política acertada y
previsora de sustitución de importaciones, y no se ha dado
a la explotación de petróleo nacional el fuerte estímulo
que necesitaba ineludiblemente... Han quedado pocos técnicos
de reconocida capacidad... Hay 25 años de atraso en la renovación
del material ferroviario". Recomendó devaluar, crear
el INTA e ingresar al FMI y al Banco Mundial.
Se aprecia al nefasto hombre en algunos de los golpes de Estado
más viles que padeciera Argentina, amigo de gorilas golpistas
aplicando políticas antinacionales,(*) --ejerciendo funciones
públicas nacionales y algunas internacionales, pero siempre
en detrimento de su país de origen-- en los dos golpes de
estado el del 6 de setiembre de 1.930 a Don Hipólito Yrigoyen
y la del 16 de setiembre de 1.955 a Juan Domingo Perón.
Contemporáneo de Arturo Jauretche, éste lo critico
y desafió incluso a debatir, pero el engendro llamado Raúl
Prebisch, no lo enfrentó, sin embargo, sí utilizó
métodos sucios, para intentar el desprestigio y abusó
del vilipendio hacia Arturo Jauretche.
Nosotros no somos chinos, ingleses ni costarricenses, sino
argentinos. Y como tales, tenemos el derecho y el deber de exigir
a nuestros gobernantes y a nuestros funcionarios, que sirvan a los
intereses argentinos y no a otros. Y cuando más alta es la
responsabilidad que asumen, más transparentes deben ser esas
intenciones de servir firme y lealmente a los intereses nacionales.
Vaya lo expresado para significar que no nos deslumbra el
señor Prebisch, cuando en la conferencia de prensa recientemente
celebrada, informó a los periodistas que el mejor elogio
que se le formuló al término de su gestión
como gerente del Banco Central, tuvo su origen en Inglaterra. No
sabemos que razones pueden haber inducido a la flema británica
a afirmar: he is a honest man es un hombre honesto--,
ni compartimos el entusiasmo del señor Prebisch por el reconocimiento
extranjero. Nos basta saber que los argentinos podrían tener
razones para opinar de otra manera que los ingleses, toda vez que
sus intereses se contraponen más de lo que coinciden. ¿Acaso
en 1.935 Lisandro de la Torre no acusó al señor Prebisch
de olvidar su condición de gerente del Banco Central para
servir a los intereses de los frigoríficos extranjeros en
contra del interés nacional?
Si los intereses no coincidían, menos pueden coincidir
los juicios que una y otra parte pueda formarse respecto a su actuación.
No hay nada de arbitrario. Si en aquella oportunidad Prebisch
hubiera defendido los intereses de su Patria, en lugar de servir
al capital extranjero , hubiéramos sido nosotros los argentinos
los que al término de su función expresáramos
es un hombre honesto. Si no lo hemos hecho, si no hemos
podido compartir el juicio británico, no es ciertamente por
un exceso de superficialidad.
Aclarado ello, entremos en la consideración del informe y
de las medidas iniciales que constituyen la médula de la
reforma Prebisch. Hagámoslo sin prejuicios, pero sin una
dosis excesiva de ingenuidad. Ya Lisandro de la Torre nos ha prevenido,
en su exposición en el Senado el 19 de junio de 1.935, acerca
de su autor, al afirmar: No necesito nombrarlo para que los
señores senadores se den cuenta que el autor del plan, por
medio del cual se prueba que 2 y 2 son 15 y que una valorización
del 20% de la libra esterlina no es del 20%, sino de 12%, es el
contador público señor Prebisch, actual gerente del
Banco Central
Su capacidad de estudio y de trabajo es grande,
y maneja los números con una habilidad tal que les hace decir
lo que necesita que digan, a los efectos que busca, y a menudo se
le va la mano. En este caso se propuso servir a los frigoríficos
y los ha servido (Extractos del libro El Plan Prebisch,
Retorno al Coloniaje de Arturo Jauretche).
Acta de Declaración de la Independencia Económica
- 9 de Julio de 1947
"En la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel
de Tucumán, a los nueve días del mes de julio de mil
novecientos cuarenta y siete, en celebración del centésimo
trigésimo primer aniversario de la declaración de
la independencia política, sancionada por el congreso de
las Provincias Unidas reunido en mil ochocientos dieciséis,
se reúnen en acto solemne los representantes de la Nación,
en sus fuerzas gubernativas y en sus fuerzas populares y trabajadoras,
para reafirmar el propósito del pueblo argentino de consumar
su emancipación económica de los poderes capitalistas
foráneos que han ejercido su tutela, control y dominio, bajo
las formas de hegemonías económicas condenables y
de las que en el país pudieran estar a ellos vinculados.
A tal fin los firmantes, en representación del pueblo de
la Nación, comprometen las energías de su patriotismo,
y la pureza de sus intenciones en la tarea de movilizar las inmensas
fuerzas productivas nacionales y concertar los términos de
una verdadera política para que en el comercio internacional
tengan base de discusión, negociación y comercialización
los productos de trabajo argentino, y quede de tal modo garantizada
para la República la suerte económica de su presente
y su porvenir. Así lo entienden y así lo quieren,
a fin de que el pueblo que los produce y elabora y los pueblos de
la tierra que los consumen puedan encontrar un nivel de prosperidad
y bienestar más alto que los alcanzados en ninguna época
anterior y superiores a los que puedan anotarse en el presente.
Por ello, reafirman la voluntad de ser económicamente libres
como hace ciento treinta años proclamaron ser políticamente
independientes.
Las fuerzas de la producción e industrialización
tienen ahora una amplitud y alcance no conocidos y pueden ser superadas
por la acción y trabajo del pueblo de la República.
El intercambio y la distribución suman cifras que demuestran
que el comercio y la industria se expanden conjuntamente con aquellos.
La cooperación, que contribuye a fijar de manera permanente
las posibilidades humanas, será activada hasta alcanzar el
completo desenvolvimiento que demandan las nuevas concepciones del
comercio y empleo mundiales de las energías.
A su término, una vez leída esta declaración
y preguntados si querían que las provincias y territorios
de la República Argentina tuviesen una economía recuperada
y libre del capitalismo foráneo y de las hegemonías
económicas mundiales o de las naciones comprometidas con
aquéllas, aclamaron y reiteraron su unánime y espontáneo
-así como decidido- voto por la independencia económica
del país, fijando por su determinación el siguiente
PREÁMBULO
"Nos, los representantes del pueblo y del gobierno de la República
Argentina, reunidos en Congreso Abierto a la voluntad nacional,
invocando a la Divina Providencia, declaramos solemnemente a la
faz de la tierra la justicia en que fundan su decisión los
pueblos y gobiernos de las provincias y territorios argentinos de
romper los vínculos dominadores del capitalismo foráneo
enclavado en el país y recuperar los derechos y gobierno
propio y las fuentes económicas nacionales. La Nación
alcanza su libertad económica para quedar, en consecuencia,
de hecho y de derecho, con el amplio y pleno poder de darse las
formas que exijan la justicia y la economía universal en
defensa de la solidaridad humana. / Así lo declaran y ratifican
ante el pueblo y gobierno de la Nación el gobierno y pueblo
aquí representados, comprometiéndose, uno y otro,
al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, bajo el seguro
y garantía de sus vidas y honor. Comuníquese a la
Nación y, en obsequio del respeto que se debe a los demás
Estados, detalladamente en un manifiesto y acta las fuentes determinantes
de esta solemne declaración, dada en la Sala de Sesiones
del Congreso de las Provincias Unidas, donde en mil ochocientos
dieciséis se proclamara la independencia de la República,
y refrendada por los representantes del pueblo y gobierno aquí
reunidos."
J. D. PERON y siguen las firmas
La economía y el Libre Mercado son sólo afirmaciones
para el consumo de los tontos e ignorantes. La Economía nunca
es libre, o la controla el Estado en beneficio del Pueblo, o la
controlan las corporaciones en perjuicio de éste
Tte. Gral. Juan Domingo Perón
La caída del tirano Perón en Argentina es la
mejor reparación al orgullo del imperio y tiene para mí
tanta importancia como la victoria de la segunda guerra mundial,
y las fuerzas del imperio inglés no le darán tregua,
cuartel ni descanso en vida, ni siquiera después de muerto.
Winston Churchill -- Primer Ministro de Inglaterra--; Discurso de
la Cámara de los Comunes en 1.955
José Alfredo Martínez de Hoz - Así se definió
el golpe de marzo de 1976 - La cuadratura del círculo
El elegido para aplicarlo fue el estanciero José Alfredo
Martínez de Hoz, ex-presidente de la Sociedad Rural, ex-funcionario
de la Revolución Libertadora de 1955 y copropietario en el
exclusivo edificio Kavanagh, frente a Plaza San Martín.
La política antinacional (*) de Martínez de Hoz se
apoyó sobre dos equipos económicos, uno de ellos liberal
a secas, encabezado por los hermanos Juan y Roberto Alemann, y el
otro conocido como Los Chicago boys, jóvenes
ejecutivos que se habían alimentado en la universidad homónima
(donde en 1942 se provocó la primera reacción nuclear
en cadena, anticipando Hiroshima y Nagasaki) con las lucubraciones
de Milton Friedman, quien en la década anterior había
popularizado la idea de explicarlo todo mediante las fórmulas
prácticas de los contadores, es decir, de la microeconomía.
Los Alemann, además de editores de su propio diario, eran
representantes estables del Club de París, el conglomerado
de bancos europeos.
Los Chicago boys pasaban por anarquistas de la clase pudiente.
Milton Friedman, supuesto creador del monetarismo, incursionó
en los tópicos más variados, aportando respuestas
de manual para temas como la educación pública, la
importancia de la sociedad civil y la inconveniencia de que el Estado
tuviera alguna razón de ser fuera de EE.UU. Su fundamento
se reduce a clasificar la realidad en dos grandes columnas, la de
lo que produce ganancia y la de lo que no.
De esa teoría, o de la de Lord Keynes para tomar lo que
parecería antagónico, no derivaban fórmulas
de uso universal, atemporal y para cualquier ocasión, sino
políticas efectivas derivadas de las necesidades e intereses
de sus países de origen. Téngase presente que el Banco
Mundial y el FMI fueron creados a propuesta del mismo Lord Keynes
que desde los 70 fue demonizado como artífice del Estado
de Bienestar.
En definitiva, no hay recetas sino políticas económicas
que benefician o perjudican a determinados sectores. Y su pertinencia
se deduce por sus resultados. Los objetivos de la política
económica de la dictadura no difieren de los que se aplicarían
en la década del 90: apertura de la economía, desregulación
estatal, privatizaciones, anticipando el llamado Consenso de Washington.
Difieren en su profundidad, pero los de la primera crearon las condiciones
ideales para lo que vendría después.
La parte del león
Las accesibles recetas de la escuela de Chicago, de fácil
consumo, prendieron en algunos sectores de la sociedad argentina
que encontraron en el deme dos, consecuencia práctica
de la tablita cambiaria ideada por Martínez de Hoz (una convertibilidad
primitiva sobre la que reincidiría Cavallo) un modo de enriquecimiento
rápido y sin esfuerzos, con el agregado de una generalizada
anestesia, la de quienes se enterarían demasiado tarde de
lo que sucedía en la Esma.
Como se potenciaría dos décadas más adelante,
esa prosperidad ficticia se financiaba con capitales externos, es
decir, con deuda. Y no se alentaba la inversión productiva,
sino el consumo.
Sin embargo, contra lo que parece la consecuencia natural de un
gobierno autoritario con un poder ilimitado, sus ejecutores económicos
se encontraron con algunas dificultades.
A pesar de los gestos histriónicos del ingeniero Álvaro
Alsogaray, quien exigía actuar sin anestesia
-el slogan preferido por Menem en los 90-, Martínez de Hoz
y sus Chicago boys, todos ellos hombres de políticas antinacionales
(*); advirtieron más temprano que tarde, que su poder real
derivaba de los militares, sus protectores armados, y que éstos
no estarían dispuestos a ceder su parte, la parte del león,
asentada sobre las empresas públicas a las que habían
entrado con sus legiones, derribando puertas, ametrallando y asesinando
a cientos de sus trabajadores.
La feudalización de esas empresas por parte de las FFAA
se había decidido luego de crueles peleas donde no faltaron
contusos y fusilados a quemarropa, una modalidad que se repetiría
en los 90. No fue cuestión de ideas: del Ente del Mundial
de Fútbol, manoteado por la Marina, se evaporaron unos 700
millones de dólares. Un clavo que superó los 1.000
millones de dólares siguió al paso de la Fuerza Aérea
por la municipalidad de Buenos Aires.
El ingeniero Solanet (uno de esos Chicago boys, actual consultor
de bancos multinacionales y dirigente del partido de López
Murphy) había propuesto acabar con los ferrocarriles, levantar
las vías y convertirlas en caminos pavimentados, remozando
un viejo plan que había venido a vender al país el
general norteamericano Larkin durante el gobierno de Frondizi.
Pero el ejército -que se adueñó de la empresa
estatal Ferrocarriles Argentinos- no estaba dispuesto a desembarazarse
de un sistema de transporte que dirigía uno de sus generales
como un regimiento, con presencia en todo el territorio, y en el
que la alianza con las cúpulas sindicales y los contratistas
estaba resultando muy, muy provechosa para todos, tanto como para
justificar un déficit de dos millones de dólares diarios
que debía solventar el Tesoro Nacional.
Si el objetivo de Martínez de Hoz era volatilizar el sistema
ferroviario, y eso era imposible por el momento, su desarticulación
provocaría similares resultados paralizando las inversiones
en bienes de capital y modernización de los sistemas de trabajo,
privatizando el mantenimiento y los talleres, y desentendiéndose
de los astronómicos sobreprecios de los proveedores.
Alfonsín avanzó un poco más, al dividir el
sistema en dos empresas, una supuestamente rentable, la de los ferrocarriles
metropolitanos, y otra no, la de las líneas de larga distancia,
con lo que en los 90 el escenario era ideal como para entregarlo
a la actividad privada sacándose de encima un peso
insoportable.
El resultado fue que, reducidos a menos de un tercio de su extensión
original, habiendo perdido su condición de servicio y privatizados,
hoy siguen costando al Tesoro (a toda la sociedad) tanto como cuando
tenían 30 mil kilómetros de extensión, prestaban
un servicio esencial y eran estatales.
Oro negro y dólares
Algo similar ocurriría con YPF, la principal empresa del
país. En 1973, los jeques de Arabia Saudita y las multinacionales
del petróleo habían acordado un alza de precios que
provocaría una crisis internacional, escasez de crudo y la
aparición de un monto ilimitado de petrodólares que
se volcaban sin garantía en el mercado financiero.
Un año antes, el presidente Richard Nixon había acabado
con el acuerdo original del Fondo Monetario Internacional, basado
en la paridad del patrón oro con el dólar, convirtiendo
a la moneda norteamericana (luego de su devaluación) en la
unidad universal de medida monetaria. En los hechos, desapareció
el patrón monetario y fue reemplazado por una moneda fluctuante.
Por un tiempo, algunos creyeron que la avalancha de petrodólares
serviría para financiar proyectos nacionales en el Tercer
Mundo. Pero fueron a parar a Suiza y Wall Street, es decir, para
financiar los proyectos nacionales del Primer Mundo.
En este contexto, YPF era una pieza muy codiciada. Estableciendo
un contrapunto interesante entre el discurso, los verdaderos objetivos
de su política y la consistencia básica de su ideología,
Martínez de Hoz -y Teodoro Alemann, como ministro de Economía
durante la guerra de Malvinas- la usaron para financiar con dinero
público a unos grupos económicos primero, y a endosarle
el pago de indemnizaciones de guerra a Gran Bretaña, más
adelante.
YPF fue dinamitada de un modo relativamente sencillo. Con el argumento
de las privatizaciones periféricas u outsourcing,
se otorgaron en concesión a distintas empresas (varias de
ellas sin antecedentes en la actividad, como el grupo Bulgheroni
o los Macri) las áreas de extracción más rentable.
El argumento oficial era la consabida ineficiencia estatal. YPF
seguía a cargo de la responsabilidad más onerosa,
la de explorar nuevas áreas y encontrar petróleo para
los concesionarios. Las empresas, por su parte, se limitaban a contratar
personal y abrir la válvula de las torres de extracción,
sin invertir más que en publicidad y oficinas.
El Estado argentino compraba el petróleo extraído
a precios internacionales en alza y no al costo interno real, con
algunas particularidades ridículas: en la estructura de costo
se incluía el flete entre Houston (Texas) y Buenos Aires.
Es decir, se simulaba importar petróleo producido aquí
mismo.
Friedman, el maestro de los Chicago boys, no hubiera aconsejado
algo semejante a sus connacionales, pero debía considerarla
una excelente propuesta para sus alumnos extranjeros.
Si el primitivo modo de producción capitalista consistía
en explotar a unos trabajadores industriales quedándose con
la llamada plusvalía, los liberales locales extraían
esa plus-ganancia de un Estado puesto a su servicio, que por su
carácter militarizado no admitía ningún disenso,
a tal punto que en su último acto, el propio Cavallo estatizó
-repartió entre todos- la deuda privada de la plata dulce
tomada por los grupos económicos en el mercado de los dólares
árabes.
El petróleo de YPF, de propiedad pública, financió
un puñado de grandes fortunas que se volcaron especialmente
a la creación de bancos y la actividad terciaria, porque
se prefería producir caramelos en lugar de acero. El grupo
Bridas, Soldati -de Comercial del Plata y luego dueño del
Tren de la Costa gracias al salvataje del Banco Provincia en la
época de Duhalde-, y el propio Macri deben mucho a Martínez
de Hoz, aunque el dueño de Socma amasó lo principal
de su fortuna con Menem, quien le pagaba 50 dólares la tonelada
de basura recogida por Manliba a través de Carlos Grosso.
En los 90, esos mismos grupos económicos se asociaron con
multinacionales y se apropiaron de unas empresas que, como contratistas,
ya controlaban de facto, luego de que Cavallo les sacara de encima
los pasivos inflados con los petrodólares. En esta etapa,
para prevenir futuras crisis por el carácter de los ciclos
económicos, se endeudaron mediante autopréstamos a
las casas matrices de las multinacionales asociadas.
Ahí estaría el CIADI para defenderlos.
Mientras se dejara en libertad a los contratistas, Martínez
de Hoz toleró la administración militar de Pajarito
Suárez Mason, admirador de la secta Moon, miembro de la logia
P2 y artífice del delirio armado que fueron los vientos de
guerra sobre la Cordillera de Los Andes. Ese general impasible usaba
la infraestructura de YPF para jugar sus guerras sucias en Centroamérica
en sociedad con ciertos empresarios como los Blaquier, que luego
brillarían con todo su esplendor durante las rumbosas fiestas
de los 90.
Esa alianza se completaba con la pata sindical, el SUPE, dirigido
por Ibáñez y Cassia, dos íntimos amigos de
Menem y Massera.
El esquema de concesiones ideado por Martínez de Hoz, prorrogado
por Alfonsín y Conrado Storani, mediante el cual el Estado
pagaba a precio internacional el petróleo argentino, tiene
un asombroso parecido con lo que sucede hoy en día y desde
la aparición de Repsol. Pero hay un elemento nuevo: ahora
se extrae todo lo que se puede, hasta agotar los yacimientos, y
no se invierte en exploración. Y además se suma el
desabastecimiento interno en Gasoil.
En 1983, el país que había dejado la dictadura militar
era económicamente muy distinto al que encontraron las Fuerzas
Armadas cuando, a través de un golpe de Estado, tomaron el
control de la Nación el 24 de marzo de 1976. Los números
hablan por sí solos: la deuda externa argentina aumentó
de 7.875 millones de dólares en 1975 a 45.087 millones en
1983.
El mayor problema financiero que enfrenta el país en la
actualidad nació, creció y se desarrolló durante
la dictadura, y se triplicó entre 1976 y 1981, años
en que el ministerio de Economía fue dirigido por José
Alfredo Martínez de Hoz.
En materia económica, la contrapartida del establecimiento
de una dictadura política que las Fuerzas Armadas bautizaron
Proceso de Reorganización Nacional, fue una apertura
comercial y una reforma financiera.
Martínez de Hoz, el primer titular de Economía de
la dictadura, hijo pródigo de una antigua familia de terratenientes,
integrante de la Sociedad Rural y formado en la monetarista escuela
de Chicago, fue el encargado de llevar adelante el plan gestado
para lograr una nueva Argentina, de acuerdo al slogan
de la época.
Ese nuevo país comenzaba con la puesta en práctica
de una idea que la sociedad argentina incorporó a su bagaje
cotidiano de palabras: ajuste.
Domingo Felipe Cavallo
Domingo Cavallo fue ministro de la dictadura militar, que provocó
el mayor genocidio que hubo en Argentina, en el período 1976-1983.
En aquella etapa nacionalizó la deuda externa privada. Esto
quiere decir, que hizo que todos los argentinos pagáramos
las deudas contraídas por los dueños del Poder.
Después fue Ministro de Economía de Carlos Menem.
Fue el autor de la llamada Convertibilidad y de la fijación
del tipo de cambio. Enajenó el patrimonio del Estado, con
la venta a precio vil de las empresas que eran de todos los ciudadanos.
La política de exclusión social empezaba a trepar
a su punto más alto. Después, fue Ministro de Economía
del entonces Presidente Fernando de la Rua.
Ojalá no hubiera hecho. En cambio, con una celeridad que
asombra, acrecentó el modelo de sometimiento que había
instaurado Memen. Y Eduardo Duhalde intensificó la caída
del país, a un abismo que parece no tener fin.
Durante su gestión, Argentina fue el único país
de América Latina que envió tropas al Golfo, durante
la guerra. Sin embargo, no había condenado la invasión
de los Estados Unidos a Panamá, en sometimiento hacia el
Norte.
Hoy Argentina es tierra devastada.
Fragmento de un trabajo realizado por el Dr. Alejandro Olmos Gaona:
"...Un caso paradigmático es el de YPF, porque era
una empresa simbólica construida sin un centavo de capital
extranjero. El general Mosconi, hizo con la extracción del
petróleo una de las empresas más importantes del mundo,
que tuvo que pelear en la década del 20 y principios de la
del 30 con la Stándart Oil, lo que llevó a Mosconi
a escribir su libro "YPF contra la Standard Oil", publicación
casi inhallable y que pocos conocen. Apelando a esas ficciones tan
caras al denominado hoy stablishment, Mosconi tiene un monumento,
es homenajeado de vez en cuando, pero se ha desconocido su proyecto
de política petrolera, hasta que se logró finalmente
su desaparición como empresa argentina.
Durante la dictadura militar, se empezó a endeudarla irresponsablemente,
además de fijar precios a los combustibles que no respondían
a los costos de explotación. En la causa penal, a la que
más adelante me voy a referir hay registradas respecto a
YPF 427 operaciones de endeudamiento, que servirían como
base para la futura enajenación de la empresa. Muchos de
esos contratos fueron convalidados por el Dr. José Luis Machinea,
que era gerente de Finanzas Públicas del Banco Central, cargo
técnico, pero con poder de decisión, además
que tenía el deber elemental en todo funcionario público
de observar cualquier acto irregular que fuera sometido a su verificación.
Para todos los contratos que celebraban las empresas públicas
era obligatorio el dictamen del Procurador del Tesoro, pero tampoco
esta formalidad se cumplía, porque, los prestamistas extranjeros
redactaban la opinión que debía sostener el Procurador,
enviaban el telex al estudio Klein Mairal, y de allí iba
el texto a la Procuración, donde era simplemente pasado en
el papel oficial y enviado a la empresa. Es decir que el banco que
acordaba el crédito, también dictaba la opinión
oficial argentina para conformarlo.. En la causa penal están
algunas de las explicaciones del Dr. Machinea, que pretendiendo
desligarse de toda responsabilidad, remite cualquier explicación
al Dr. Enrique Folcini. Por supuesto que Machinea conocía
perfectamente la estructura organizativa y la carta orgánica
del Banco Central, y no puede suponerse que haya procedido como
lo hizo, sin tener conciencia que estaba transgrediendo normas expresas
de la institución donde prestaba servicios. Lamentablemente
esos funcionarios que estuvieron en el banco durante la dictadura
militar, siguieron manejando las finanzas y operando en puestos
claves de la conducción económica hasta el día
de hoy..."
Era K - Dinero (in)DeVido
Mientras el periodismo todo se esmeró en esos días
en cubrir la noticia de la eyección de Lavagna, la denuncia
de "cartelización" se perdió finalmente
en los mares del olvido, a pesar de que la evidencia a ese respecto
era más que abundante. Amén de los insistentes comentarios
off the record de algunos empresarios de la construcción,
Vialidad Nacional reconoció que anuló 10 licitaciones
porque detectó sobreprecios en las ofertas.
"En julio, al analizar las ofertas, Vialidad Nacional evalúa
que los valores nominales de las mismas exceden el presupuesto oficial
en porcentajes superiores entre el 23% y el 90% y decide anular
10 procesos licitatorios", dijo el organismo mediante un comunicado
firmado por su administrador General, Nelson Periotti.
Los concursos sospechados se iban a realizar con una modalidad
que generalmente financia el Banco Mundial y que ejecutan empresas
constructoras. El organismo iba a desembolsar 200 millones de dólares.
Por su parte, la jefa de ARI, Elisa Carrió, aprovechó
para presentar un informe sobre la distribución de la obra
pública en el país. "Sólo se ejecutan
las obras públicas que tienen sobreprecios y están
ligadas a empresas radicadas en Santa Cruz", aseguró
enfáticamente.
El informe detalla que Esuco SA, Equimac, Gotti Hnos. y Contreras
Hnos., concentran el 63% de las obras viales adjudicadas desde el
inicio de la gestión Kirchner.
A continuación, algunos de los concursos sospechados:
Rutas 22, 229 y 249 (Bs. As.): 167 kilómetros.
Ruta nacional 3 (Santa Cruz): 277 kilómetros.
Rutas 177, 178 (Santa Fe y Bs. As.): 179 kilómetros.
Ruta nacional 226 (Bs. As.): 104 kilómetros.
Ruta nacional 226 (Bs. As.): 112 kilómetros.
Ruta nacional 234 (Neuquén): 140 kilómetros.
Ruta nacional 250 (Río Negro): 112 kilómetros.
Rutas 251, 22, 250 (Río Negro): 340 kilómetros.
Ruta nacional 3 (Chubut): 124 kilómetros.
Ruta 22, 237 (Neuquén): 195 kilómetros.
Impresentables
Las denuncias contra De Vido por supuestos negociados y manejos
irregulares de la obra pública no son nuevas. Aquellos que
lo han "padecido" como funcionario en la gestión
de Kirchner como gobernador de Santa Cruz, no dudan en señalarlo
como uno de los "cajeros" más importantes del actual
Presidente de la Nación.
Funcionarios de segunda y tercera línea del actual Gobierno,
no vacilan en señalar al ministro de Planificación
como el hombre fuerte del gabinete K. Al frente de una
cartera con amplias facultades posee, entre otras, la atribución
de intervenir en la fijación de las políticas de transporte,
comunicaciones, energía y minería y es señalado
como el principal artífice del polémico envío
de los 532 millones de pesos a cuentas bancarias en el exterior.
La cartera de Planificación Federal, Inversión Pública
y Servicios que maneja Julito concentra todo lo inherente a saneamiento,
obras públicas, vivienda, explotación y aprovechamiento
sustentable de los recursos hídricos, actividad vial y organización
de la inversión pública, una gran caja.
simismo, los complejos Binacional Yacyretá y Salto Grande,
que generan importantes dividendos al Estado, también quedaron
bajo su dominio.
Kirchner tiene tal confianza en De Vido que le ha delegado sectores
que han dependido históricamente de Presidencia de la Nación,
como las áreas de desarrollo urbano y energía atómica.
Y es que, desde sus días como Gobernador en Santa Cruz, Kirchner
ha tenido en De Vido a uno de sus mejores colaboradores a la hora
de hacer tareas oscuras.
Daniel Gatti, autor de la biografía del primer mandatario
-El amo del feudo-, lo comenta así: tal como ha ocurrido
casi siempre durante la gestión de Kirchner en la provincia
de Santa Cruz, el trabajo sucio es encomendado a Julio De Vido.
Y aunque De Vido se enoje una y mil veces, ha sido él en
persona quien se encargó de recolectar y administrar parte
de los fondos de la campaña a presidente de Kirchner.
En ese marco, su nombre aparece relacionado a la firma pesquera
Conarpesa, vinculada financieramente con el kirchnerismo y sospechada
de haber instigado la muerte de un empresario pesquero competidor:
Raúl "Cacho" Espinosa el 30 de enero del año
2003.
Espinosa fue asesinado en la ciudad de Puerto Madryn y, por los
datos recabados por la justicia y en ámbitos parlamentarios,
el crimen está lejos de haber sido un episodio policial más.
Y es que los acusados de instigar el homicidio (los prófugos
Juan Alvarez Cornejo y su hijo Fernando) son los titulares de la
sospechada empresa.
Como consta en la causa judicial, tres meses antes de su muerte
Espinosa mantuvo una reunión con Julio De Vido, a quien -según
declaraciones de la esposa del difunto, Lorena Galbarrus- le habría
planteado manejos cuestionables de Conarpesa y la hipótesis
de que podrían atentar contra su vida. Pero De Vido mantiene
un férreo silencio sobre la cuestión.
Todos los hombres del Presidente
No es nada complicado demostrar que la mayor parte de la obra pública
del país ha sido delegada a menos de media docena de empresas
que se codean históricamente con Kirchner y su "cajero".
Sólo es cuestión de seguir el historial de licitaciones
de los últimos años.
El caso más emblemático es el de la constructora Gotti,
que no sólo aparece relacionada a escandalosas adjudicaciones
del Estado, sino que ha sido investigada por negocios más
oscuros. Así lo cuenta el periodista Gatti: "La razón
social Gotti nació el 7 de octubre de 1970. El directorio
inicial tuvo a cinco Gotti: Luis, Vittorio, Fausto, Juan Luis y
Roberto.
Como suplentes, otros tres Gotti: Leonardo, Ítalo y Margarita
Felicitas.
El 10 de marzo de 1971 cambió su nombre a Gotti Sociedad
Anónima, Constructora, Comercial, Financiera, Industrial
y Agropecuaria, según consta en la escritura Nº 159,
Folio 228, del Registro Público de Comercio. Pero su domicilio
legal quedó en la Ciudad de Buenos Aires, un dato no menor
porque cuando un juez exigió los libros contables de la empresa,
estos se perdieron durante el largo viaje hacia la Patagonia.
Para entonces su apoderado legal ya era Hugo Muratore, un abogado
que fue muy importante en el residual de Banco de Santa Cruz, al
frente del cobro de créditos con diversa calificación
de riesgo que no entraron en la privatización parcial a los
Eskenazi del Banco San Juan (y de otra constructora, Petersen, Thiele
y Cruz).
Otro ex Gotti, Mario Vidal, fue gerente de Servicios Públicos
Sociedad del Estado.
Y hay otro personaje muy interesante: Raúl Belluschi, un
ex gendarme que ocupó la sede de la Unión Obrera de
la Construcción en Río Gallegos, y se quedó
con el gremio. Todos confluían en Julio De Vido cuando era
ministro de Gobierno santacruceño. De Vido, probablemente,
tenga alguna precisión por qué, en medio de pedidos
de quiebra y embargos, el 2 de enero de 2002, Gotti Hnos. SACCFIA
cedió las certificaciones de obra y otras acreencias presentes
y futuras a un presunto acreedor, Invernes S.A., a su vez propiedad
de una ignota sociedad inversora uruguaya.
Pero con Invernes ubicada entre la provincia de Santa Cruz y Gotti,
igual se pagaron certificaciones de obra directamente al entonces
apoderado de Gotti, Carlos Algorry.
Quizá De Vido pueda saber algo más interesante: cómo
es que Gotti, casi monopólica en la obra pública santacruceña
durante años, siempre tiene problemas financieros y adeuda
más dinero del que le ingresa. La pregunta es inevitable:
¿Vittorio Gotti es el Vittorio Gualtieri austral?
Los Gotti y los hombres de Kirchner no la están pasando bien.
Como una célula talibán dormida, un fiscal
se despertó una mañana y le dio impulso a una causa
que para un juez Santiago María Lozada tenía destino
de archivo. Para el fiscal Gabriel Lucio Giordano, la causa ameritaba
investigar un poco más, y se destapó una gran olla
que involucra a los propios denunciantes, la empresa SPSE (Servicios
Públicos Sociedad del Estado) y a los Gotti.
Luis M. Barletta, presidente de SPSE durante la administración
K en Santa Cruz, denunció la pérdida de 30.000 litros
de gasoil en el trayecto entre la planta de almacenamiento en Río
Gallegos y Río Turbio.
Para el juez Losada, todo se reducía a una pinchadura en
el tanque del camión o en mangueras que chupaban aire. No
cabía tener otra sospecha, entre gente honorable,
pero el despertar de la causa comenzó a contar otra historia.
Las investigaciones propias le agregan algo más de condimento.
Gendarmería Nacional investiga, desde hace tiempo, las posibles
rutas del narcotráfico desde Punta Arenas, en Chile, en tránsito
hacia los puertos pesqueros de Santa Cruz. Su objeto de pesquisa
es el transporte terrestre. Desarticulado el tráfico que
se realizaba utilizando los autotransportes de pasajeros, las investigaciones
apuntan hacia los camiones que circulan por todas las rutas de la
provincia. Y esto incluye a los vehículos de SPSE y de Gotti
S.A.
Periódicamente se anuncian secuestros de camiones mellizos,
robados en el norte de la Argentina, que invariablemente pertenecen
a la firma de la famiglia. En estos días, el
diario La Gaceta, de San Miguel de Tucumán, investiga una
red de de vehículos mellizos cuyos documentos
originales todos son de Santa Cruz.
En este marco, le informaron a Lozada que detectaron que cargamentos
de gasoil de SPSE, terminaron en tanques de terceros. Por tratarse
de un combustible subsidiado por el Estado nacional para la generación
de energía eléctrica, la Afip (Administración
Federal de Ingresos Públicos) puede deducir que se cometieron
maniobras ilegales.
Luego, SPSE denunció un caso específico, cuando un
camión con 30.000 litros partió desde la playa de
cisternas de la empresa y apenas dejó 2.800 litros en su
destino de la usina de Río Turbio.
La diferencia entre la carga inicial y la carga final terminó
alimentando los camiones y las maquinas de la constructora Gotti
S.A. (...) La impunidad acostumbró mal a los funcionarios,
aparentemente, y por las dudas, como en una mala película
policial de clase B, la documentación de todo el período
investigado se quemó en un oportuno incendio en las oficinas
de la agencia de seguridad privada que los custodiaba.
Por fortuna para su propia seguridad, los empleados guardan la
documentación y los remitos, con las firmas de los verdaderos
responsables. En este contexto, el gobernador Acevedo libra una
compleja, silenciosa y feroz interna con las tropas de Kirchner,
comandadas por dos capitanejos, el vicegobernador Carlos Sancho
y su mentor, el ex secretario privado y hoy empresario multimediático,
Rudy Fernando Ulloa Igor". (Publicado por Tribuna de
Periodistas)
INFORME GLOBAL DE CORRUPCIÓN (I.C.G.) El caso argentino
El ICG incluye evaluaciones sobre el estado de la corrupción
en 34 países, incluidos Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica
y Guatemala. Si bien del informe se desprende que Latinoamérica
todavía se caracteriza por las grandes diferencias existentes
en la legislación sobre el financiamiento de las campañas
electorales, también se destaca que Argentina es el país
modelo más completo en materia de restricciones y transparencia.
Esto se debe a que en junio del 2002, el Congreso aprobó
la ley de financiamiento de partidos políticos que establece
el primer marco regulatorio para donantes, donaciones y gastos de
campaña. Por otro lado, si bien destaca la aprobación
por parte de la Cámara de Diputados de la ley de acceso a
la información, advierte que la sanción de la norma
está aún pendiente en el Senado.
En este sentido, "Chacho" Alvarez precisó durante
el lanzamiento que "el informe nos da un instrumento para controlar
las cuentas partidarias, que es el corazón de la vida política".
El acápite argentino también señala como positiva
la labor de las organizaciones de la sociedad civil en la firma
por parte del presidente Néstor Kirchner del decreto que
lo autolimita en la selección de los miembros de la Corte
Suprema de Justicia.
Pero el ICG también llama la atención sobre las situaciones
de debilidad institucional. En el tema de la división de
poderes y la situación de la Justicia, cita el caso del juez
Roberto Gareca, de Salta, quien investigó y acusó
por corrupción a numerosos funcionarios de la administración
del gobernador Juan Carlos Romero y luego fue removido mediante
un proceso cuestionado por inconstitucional.
Otro de los ejemplos es el del actual intendente de la ciudad de
Córdoba, Luis Juez, quien fue removido de su cargo de Fiscal
Anticorrupción provincial por el gobernador José Manuel
De La Sota. Juez había estado investigando a miembros de
su gobierno, entre ellos, a la esposa del mandatario, Olga Ruitort.
Como otra irregularidad institucional, menciona la nominación
por parte del presidente Kirchner de Alejandra Minnicelli, esposa
del ministro de Planificación Federal, Inversiones Públicas
y Servicios, Julio de Vido, al frente de la Sindicatura General
de la Nación, órgano esencial en el control de la
gestión pública.
En relación a la libertad de prensa en Argentina, el ICG
describe el caso del corresponsal del Financial Times, Thomas Catan,
quien vio amenazado su derecho a la confidencialidad de las fuentes
luego de publicar la sospecha de que los senadores habrían
pedido sobornos a banqueros extranjeros en el país como condición
para frenar una ley que reinstalaba un impuesto a los Bancos.
Terminamos esta exposición de hechos concatenados a nivel
histórico, con el vómito en la punta de la boca,
el asco y la bronca de ver una historia plagada de canallas y cipayos
vende patria.
Pero esto no puede permanecer perenne, debe ser atacado y extraído
el mal de cuajo, hay que arrancar las tripas de estos sinvergüenzas,
infames traidores a la Patria. A Menem habría que degollarlo,
su cabeza ser disecada en forma profesional, colocada en una chuza
india, debe estar dentro de un vidrio blindado pero que permita
verse desde afuera y ser clavada ésta, en un
lugar de la Plaza de Mayo, a la vista de todo el mundo, pero sin
ninguna posibilidad de ser robada, o alterada, para ejemplo eterno
del pueblo argentino, y como trata éste, a los más
altos e infames traidores a la Patria.
Debe recordar el lector que desde el Fo.Na.Y., denunciábamos
la intervención de la señora esposa del actual ministro
Julio de Vido, Alessandra Minnicelli en carácter de síndica
suplente del directorio de Y.P.F. e imputada en la causa penal 8568/99,
caratulada Y.P.F. S/ Delitos de Acción Pública y los
imputados en la misma.
El señor Blumberg, juntó más de un millón
y medio de firmas, para intentar cambiar algunas cosas relacionadas
con la inseguridad y las leyes hechas a medida de la delincuencia.
Se juntaron más de un millón de firmas para garantizar
alimentación básica a los niños menores de
cinco años y embarazadas.
Desde el clero, en contra del aborto, también juntaron firmas.
Presentaron dos millones ante la Corte, pero las firmas no cuentan
como argumento.
Y por otras tantas causas perdidas, el pueblo ha juntado firmas
por millones y con ello, nada se logra, por eso desde el Fo.Na.Y.
Foro Nacional Ypefiano, proponemos tomar medidas de acción
directa contra las multinacionales y contra el propio gobierno traidor.
Ahora debemos soportar la falta de Gas-Oil, una vergüenza inaudita,
mientras se siguen aceptando las exportaciones y más arriba
leyeron que a los amigos del poder, el Gasoil no les falta.
Por todo lo visto, insistimos en que no se le devuelve un guantazo
en la cara a quien nos matara y lo sigue haciendo, a abuelos, padres,
hermanos, hijos
¿No?
Rogamos que la lectura de esto caiga en corazones patrióticos,
para enfrentar al mundo del poder político y a las multinacionales
saqueadoras y colonialistas, hasta lograr echarlas de nuestro suelo
y dar el castigo merecido y ejemplar a los cipayos internos de Argentina;
y seguramente esto no será juntando firmas.
(*)= antinacionales-- Por ello el Ad Infinitum per secula seculorum
JoséAntonioTonón
Coordinador Nacional del Fo.Na.Y.
Historiador del Petróleo
Ex- Trabajador de Y.P.F.
Provincia de Mendoza - República Argentina
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