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EL CONFLICTO ENTRE PRODUCCIÓN Y CONSUMO
Los hidrocarburos en general, y el petróleo en particular,
son insumos económica y tecnológica- mente estratégicos
por ser recursos naturales no renovables y extremadamente usados
en la vida diaria (combustibles, electricidad, calefacción,
productos plásticos, abonos, asfaltos, etc.). Existe una
permanente puja por la distribución despareja de las reservas
mundiales de hidrocarburos, ya que por un lado se concentran los
grandes propietarios y por el otro los grandes consumidores, lo
que ha generado, durante el siglo XX y lo que va del actual, numerosas
guerras por su dominio. La denominada Guerra del Chaco, que enfrentó
a Bolivia y Paraguay en la tercera década del siglo XX, es
un ejemplo paradigmático, así como el despojo mediante
el cual Perú, representando a la Standard Oil , arrebató
una y parte del territorio ecuatoriano donde tenía influencia
la Shell.
El petróleo es un recurso no renovable. Por eso, se incurre
en un error conceptual al hablar de "producción"
de petróleo cuando lo correcto sería decir "extracción",ya
que el petróleo es el mismo que primero está bajo
tierra y luego, una vez extraído, es quemado. Y ya nunca
más podrá ser utilizado. La fijación de su
precio internacional se basa en criterios políticos, ya que
resulta de la negociación entre las fuerzas que operan en
un mercado oligopólico: existen una pocos países con
muchas reservas, unas pocas empresas que las manejan y un conjunto
de grandes consumidores muy concentrados. Por ello, el precio de
venta no guarda relación alguna con su costo.
LA RENTA PETROLERA
La renta corresponde al propietario del recurso, ya se trate de
un campo, una mina o un pozo petrolero. En nuestro caso el propietario
del recurso es el pueblo argentino, encarnado en el Estado Nacional
y los estados provinciales. Nada tiene que ver esto con la utilidad
normal que, dentro del sistema capitalista, corresponde a un inversor
y que, por otra parte, las petroleras descuentan para calcular sus
costos.
Según datos extraídos del balance de Repsol, el costo
por barril en el 2005 fue de U$S 5,85(1); el petróleo argentino
se vendió, en promedio, a U$S 56 el barril, lo que deja una
renta unitaria aproximada de U$S 49. Con lo que se extrajo en ese
año el cálculo de la renta total alcanza a U$S 12
mil millones y se distribuyó del siguiente modo:
Nación (retenciones e impuestos): 3.100 millones de dólares
(26%).
Provincias (regalías): 700 millones de dólares (6%).
Empresas: 3.200 millones de dólares (27%).
El 40 % restante va en una escasa proporción a los consumidores,
que pagan las naftas a un precio inferior al internacional, pero
la mayor parte es retenida por las refinerías -que son las
propias petroleras- al adquirir el producto a un precio mucho más
barato que el internacional. Además, la mitad de la nafta
que se obtiene con petróleo barato, es exportada por estas
empresas. A esto se suman los subsidios, directos e indirectos,
que reciben del Estado. En definitiva, quien maneja propiedad, renta,
gestión y derechos del petróleo, es quien en realidad
fija la política petrolera.
UN POCO DE HISTORIA
La Argentina descubrió petróleo el 13 de diciembre
de 1907, en Comodoro Rivadavia. Era el noveno o décimo de
los países del mundo que descubría petróleo
por entonces y fue el primero en establecer una empresa petrolera
y hacer una reserva del recurso. Se trató de una política
de Estado que se mantuvo a través de los años y los
gobiernos. El pensamiento señero de Mosconi fue tomado como
ejemplo por Uruguay, México y Venezuela que crearon sus empresas
estatales e hicieron la reserva de su petróleo. Buscaban
con ello defenderse de la guerra entre los dos grandes monopolios
mundiales de la época, Standard Oil y Shell, que respondían
a EEUU e Inglaterra, respectivamente.
En nuestro país, YPF se desarrolló en los Territorios
Nacionales. Esto obedeció al histórico conflicto planteado
entre la gestión empresaria estatal, monopólica y
centralizada, y las viejas oligarquías provinciales (salteña
y mendocina, en aquel momento), que entregaban concesiones a las
multinacionales. Cuando las provincias petroleras, ya en nuestros
días y como parte del proceso privatizador, recibieron el
12% de las acciones de Y.P.F., las vendieron de inmediato. De no
haberlo hecho, contarían con una posición mayoritaria
en Repsol. Pero no había en los gobiernos provinciales vocación
petrolera, sino que había vocación financiera del
petróleo. Mientras que la Nación tardó de 1907
a 1992 en concretar la traición de la venta de Y.P.F., las
oligarquías provinciales tardaron menos de un año.
Antaño las "guerras petroleras" se libraban en
procura del dominio de los mercados. Hoy, en
cambio, asistimos a una enconada lucha por el dominio de las reservas.
Según las proyecciones de distintos grupos que estudian el
tema, éstas se agotarán en 25 ó 30 años,
o tal vez un poco más. Lo cierto es que no se agotarán
en todos los países a la vez; pero sí se puede afirmar
que aquellos que carezcan de petróleo tendrán muchas
dificultades para seguir siendo naciones en el futuro. Esto hace
que la provincialización actual sea muy riesgosa. Si se piensa
que la venta anual de la Exxon Mobil cuadruplica el PIB nacional,
se advierte que fragmentar el subsuelo debilita mucho la posibilidad
del país para enfrentar a estas potencias petroleras mundiales.
Otro elemento que sirvió eficazmente para despojar a los
países de su petróleo -tal como lo ha experimentado
la Argentina- ha sido el endeudamiento externo. La empresa estatal
YPF fue obligada a tomar decenas de créditos internacionales
que no necesitaba, ya que sólo tenía una deuda operativa
(no de capital) anual de 300 millones.
EL PROCESO DE PRIVATIZACIÓN
En 1989, mediante tres decretos, se privatizó el "régimen
petrolero". El status jurídico de este primer tramo
de la privatización es de crucial importancia ya que estos
decretos podrían ser derogados por otros, sin intervención
ni del Congreso Nacional, ni de la Corte Suprema de Justicia, ni
de la Procuraduría General de la Nación.
Dos años después se privatizaron los yacimientos
a través de la Ley de Emergencia Económica y, al año
siguiente, se hizo lo propio -también por ley- con la gestión
de YPF y Gas del Estado.
Hoy se levantan voces interesadas en preservar los privilegios
de las empresas concesionarias, diciendo que no se puede "renacionalizar"
porque están de por medio los contratos. Se pretende hacer
primar el derecho anglosajón, en el que los contratos prevalecen
sobre la ley y la justicia estable se logra cuando las dos partes
pueden negociar libremente entre sí. El derecho romano (también
el hispano y el latinoamericano), algo más sabio, sostiene
que cuando contrata un débil con un fuerte no se logra la
justicia, sino que ésta sólo resulta garantizada por
una legislación que tenga como objetivo el bienestar general:
la ley prima, pues, por sobre los contratos. Hoy en Argentina tenemos
leyes que no se han cumplido y contratos que se quieren cumplir
contra la ley.
¿CRISIS ENERGÉTICA O CRISIS DE MODELO?
Lo que está en crisis es el modelo privatizador que, en
lugar de conducirnos, como lo habían prometido sus impulsores,
a una economía energética moderna de tipo tecnológico
postindustrial y postservicios, nos ha retrotraído a una
economía primaria: cuando no llueve no hay electricidad en
los embalses, cuando hace frío no tenemos gas natural en
las viviendas, cuando hay cosecha no alcanza el gasoil, cuando aprieta
el calor hay cortes de energía eléctrica, etc. Se
trata de una economía primaria regida por el clima.
Lo que debe cuestionarse es el modelo neoliberal de privatización
energética y no las medidas de un gobierno en particular.
Pues la crisis obedece a la falta de inversión, a la carencia
de exploración, a la falta de nuevas destilerías y
de ampliación de las existentes. Se trata de un modelo que
permite no invertir e igualmente mantener la concesión.
¿Cómo se logra la inversión en un sistema
donde la decisión de hacerlo no está en el Estado
concedente sino en la empresa concesionaria, en función de
sus utilidades y remesas? Es preciso recuperar la renta petrolera
y con ella llevar a cabo las inversiones, dentro de una política
de largo plazo. En el corto plazo, mientras tanto, se hacen remiendos:
importar gasoil de Venezuela, vender menos gas a Chile, importar
más gas de Bolivia, etc. Pero la crisis persiste porque atañe
al modelo. Es el sistema neoliberal que en materia energética
ha fracasado en la Argentina y a nivel mundial: ha fracasado también
en Rusia, donde se vuelve a nacionalizar el crudo; fracasó
en Venezuela, donde se retoma la renta petrolera; fracasó
en Bolivia, donde se renacionalizaron el petróleo y el gas.
PRIVATIZACIÓN DE LA INFORMACIÓN
Toda la información disponible en materia energética
se basa en los números que brindan las empresas del sector,
ya que, junto a la privatización de YPF, también se
privatizó el dominio de esta información. Cuando YPF
era una empresa estatal, la Secretaría de Energía
publicaba un informe mensual donde figuraban los costos de extracción
cuenca por cuenca. Argentina es hoy el único país
del mundo donde las estadísticas petroleras están
privatizadas. Asimismo la estadística de reservas disponibles
surge de una simple declaración jurada por parte de las empresas.
El MORENO ha insistido -sin lograrlo- en la necesidad de que se
realice una auditoría de costos y de reservas absolutamente
independiente, llevada a cabo por profesionales argentinos, que
se cuentan entre los más competentes del mundo.
Esta necesidad surge de la posibilidad real de que las empresas
brinden datos falsos en cuanto a sus reservas, ya que esto está
directamente vinculado al valor de sus acciones. El petróleo
está en concesión -ya que nos pertenece a los argentinos-
pero Repsol, en Bolivia y en Argentina, hace figurar en sus activos
propios las reservas de Loma de La Lata y todas sus reservas en
territorio boliviano.
RESERVAS, ¿QUÉ RESERVAS?
Un problema crucial se relaciona con la caída sustancial
de las reservas. El último dato oficial nos dice que, a diciembre
del 2005, se contaba con ocho años de reservas para el actual
nivel de extracción, consumo y exportación. No obstante,
esto no significa que en el 2014 el petróleo se acabe indefectiblemente.
Por un lado porque no existe la certeza de que el mismo dato sea
veraz, pero aun aceptando que lo fuera, hay que separar lo que serían
reservas comprobadas - sabemos cuánto petróleo hay
y dónde está- y las reservas potenciales. Las empresas
hablan de ocho años porque desde que se privatizó
YPF se dejó de buscar petróleo, única manera
de hallarlo. Mientras YPF estatal perforaba 100 pozos por año,
en 2004 se perforaron entre 10 y 15, y hubo años en los que
no se hizo ninguno. La caída de las reservas argentinas no
se debe a que nuestra riqueza se esté agotando, sino a que
no se está buscando nuevo petróleo, a pesar de que
existen muchos datos que indican que hay aún mucha riqueza
por descubrir.
Existen motivos que pueden llevar a una empresa como Repsol a no
explorar. Uno de ellos sería evitar gastos y aumentar así
las utilidades y los dividendos. Otro es que, como se trata de una
empresa multinacional, la preferencia de inversión puede
estar situada en Argelia, en Rusia o en el norte de Noruega y no
en las necesidades de los argentinos. Habría una tercera
posibilidad que no puede desdeñarse, sin adherir a concepciones
conspirativas: que se busque dejar al país sin reservas para
exigir, desde una posición de fuerza, nuevos y mayores privilegios:
reducciones impositivas, aumento de precios, eliminación
del riesgo empresario y/o minero, etc.
Por otra parte, hay datos que indican que Repsol es la empresa
que menos explora en el mundo. El Departamento de Energía
de los EEUU publica semestralmente lo que se llama "tasa de
reposición", es decir cuánto se repone sobre
la base de lo extraído. Esta reposición puede hacerse
explorando y encontrando nuevos yacimientos o bien comprando otros
pozos o empresas. La tasa de reposición de Exxon Mobil, por
ejemplo, es de 120%, la de Repsol es del 18%. Esto indica que Repsol
ha decidido, como política empresaria, no invertir en exploración.
ENARSA: LOS RIESGOS DEL MODELO SONANGOL
Enarsa recibió el 100% del mar y del territorio no concesionado
en la Argentina. Pero el MORENO alerta sobre la posible réplica
del "modelo SONANGOL". En Angola existe la Empresa Nacional
de Petróleo (SONANGOL) que recibió también
del gobierno el 100% del mar y del territorio. Esta empresa constituyó
una UTE (unión transitoria de empresas) con la Chevron Texaco
y con la Total y ha entregado todo el mar, sin licitación,
quedando con una participación de poco más del 10%.
Por esta razón, el MORENO sostiene la necesidad de que haya
licitación ya que, aunque éstas puedan amañarse,
siempre es mejor conocer previamente las propuestas. Además,
este sistema de concesión de una sola vez es muy peligroso,
por las prácticas corruptas a las que se presta. Hoy por
hoy, Enarsa es más bien una oficina de contratos que una
petrolera o una empresa energética.
Enarsa también firmó convenios con Repsol, Petrobrás
y PetroUruguay, para hacer exploración marítima en
el litoral de la provincia de Río Negro y de la ciudad de
Mar del Plata. En ambos casos la empresa participaría con
el 35%. A su vez Enarsa tiene el 35% de capital privado. Si por
ejemplo, Repsol comprara ese porcentaje, tendría una posición
mayoritaria y se reduciría la participación de nuestra
empresa al 25%. El MORENO critica esta modalidad de desarrollo en
materia energética y no acuerda tampoco con la participación
privada.
(1) De este valor sólo U$S 2,45 es el costo de extracción,
el resto corresponde al "costo de descubrimiento" (estudios,
perforación, infraestructura, etc.). En el 2005 Repsol no
sólo no descubrió una sola gota de petróleo,
sino que el nivel de reservas bajó un 15%
*Abogado y economista, Vicepresidente del MORENO
**Economista especializado en energía. Miembro de la Cátedra
Nacional de Economía Arturo Jauretche
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