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" Geopolíticos, los efectos del estallido de la burbuja
" ¿Cuánto se devaluará el hilarante "superpeso"
foxiano?
" Alerta en India por probable oleada de suicidios
Los presidentes George Bush y Vicente Fox tras la conferencia de
prensa que ofrecieron sobre los resultados de la reunión
de la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América
del Norte, en Cancún, Quintana Roo, el 31 de marzo pasado
Foto JOSÉ CARLO GONZALEZ
Nada de qué asombrarse de la fuerte sacudida de los mercados
bursátiles, salvo que se adelantó por dos semanas
al inicio del mundial de futbol en Alemania, que Bajo la Lupa había
propuesto como fecha idónea para encubrir lo que, más
que una vulgar "corrección", refleja una "evaporación"
de las burbujas globales, además del concomitante realineamiento
de las divisas como reflejo de la nueva correlación de fuerzas
geofinancieras.
Son momentos de enterrar los caducos iconos del agónico
neoliberalismo global para dar lugar a los nuevos paradigmas del
incipiente nuevo orden multipolar, como consecuencia del cataclismo
de la aventura militar unilateral en Irak de la dupla Bush-Blair,
en plena debacle doméstica.
Ya lo habíamos advertido: "El nuevo orden multipolar
sepultará la hegemonía del dólar de la otrora
superpotencia unipolar" ("Efecto Islandia: hacia la sequía
crediticia global"; Bajo la Lupa, 1-03-06). Lo volvimos a refrendar
un mes después al ominoso marzo, cuando sucedieron una serie
de acontecimientos concatenados ("¿Crisis monetaria
global en el radar?; Bajo la Lupa; 5-04-06).
Llegó el día de la verdad y el destino del "efecto
Islandia" y los juegos especulativos del carry trade alcanzaron
en esta fase secuencial -que seguirá cobrando víctimas
hasta que llegue a las entrañas del Moloch devorador de Wall
Street y la City- a los "mercados emergentes/detergentes",
incluido el grotesco blindaje sin contenido del neoliberalismo foxiano,
quizá, el más primitivo de todos por ser el más
ignorante en relación directa con su infatuación pueril,
y que está siendo puesto a dura prueba. Fox, quien ató
su suerte a Baby Bush, ha personalizado en forma ridícula
un asunto doblemente estructural y que sus limitaciones consustanciales
no lo capacitan para entender: el "fin del dolarcentrismo"
y la "nueva era geopolítica de los energéticos"
que han puesto a la defensiva a la otrora superpotencia unipolar
en plena decadencia que ha optado por la "militarización"
hasta en el sur de su frontera más pacífica. Los foxianos
son tan ciegos como su patético portavoz ultramontano Aguilar,
que ya no saben reconocer la identidad de un "soldado".
Son tiempos trascendentales para la capacidad de entendimiento limitado
del neoliberalismo mexicano de un cuarto de siglo de duración
que sucumbe junto a su operativa matriz (en el sentido obstétrico
y matemático) a la que ligó su destino sin pericia
ni prudencia.
El estallido de la burbuja es búrsatil, pero su etiología
como sus consecuencias son geopolíticas. No es gratuito que
en estos momentos aparezca lord William Rees-Mogg, portavoz oficioso
del reino británico, el imperio que intentó imitar
Estados Unidos (EU) en forma mediocre, para sentenciar el "declive
y la caída (sic) de EU" (The Times, 22-05-06) que augura
el ominoso desafuero de Baby Bush y sus repercusiones deletéreas
en Gran Bretaña. Más aún: el juez de raza negra
de la Suprema Corte de Justicia, Clarence Thomas, confesó
a la hermana de Baby Bush, Doro Bush Koch, que "estaba rezando
por el presidente", quien se encontraba en "serios problemas"
(New York Daily News, 22-05-06). ¿Quién rezará
por Fox en México?
Durante dos semanas las bolsas globales periclitaron debido a los
indicios de hiperinflación y la consecuente alza de las tasas
de interés por la Reserva Federal, según Stratfor
(22-05-06), centro de pensamiento texano-israelí, que acepta
que los "mercados se encuentran en medio de una gran (sic)
corrección", y se consuela de que todavía la
"recesión no sea inminente", lo cual ha salido
a respaldar en su rescate propagandístico la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)
en su reciente "perspectiva económica", al vaticinar
una "economía boyante (sic) en los próximos 18
(sic) meses, pese a los elevados precios del petróleo y el
alza de las tasas de interés" (The Times, 23-05-06),
es decir, hasta finales del 2007. ¿Y luego? Ojalá
se lo crean los "mercados" manipulados por la inyección
obscena de dinero-chatarra de parte de los bancos centrales de EU
y Gran Bretaña.
Al unísono, la OCDE (AFX News, 23-05-06) alertó sobre
una severa devaluación del dólar que puede alcanzar
50 por ciento. ¿Cuánto se devaluará el hilarante
"superpeso" foxiano, blindado también en el vacío
y que desde ahora los infantiles calderonistas pretenden endosárselo
a Andrés Manuel López Obrador?
India, una de las plazas donde cundió el pánico,
se encuentra en "alerta" por una probable oleada de suicidios
de los tratantes bursátiles y los inversionistas fantasiosos
(Reuters, 22-05-06). Decir que alguien se suicide por unos vulgares
papelitos simbólicos de valor virtual resalta la miseria
y la baja autoestima mental de los neoliberales globales.
¿Cuántos más adictos neoliberales se suicidarán
cuando estallen todas las burbujas creadas por el centralbanquismo
del G-7, desde los bienes raíces hasta los "derivados
financieros" que han alcanzado casi 300 millones de millones
(trillones en anglosajón) de dólares, es decir, casi
nueve veces el producto interno bruto global, según Asia
BusTimes (22-05-06)?
David Smith, editor de economía de The Times (21-05-06),
considera que los mercados están cercanos a un "desplome
similar al de 1987". Se basa en un reporte reciente de Barclays
Capital, que rememora el contexto de hace 19 años: "creciente
déficit de cuenta corriente de EU, dólar débil,
temores de una creciente inflación, disipación del
auge de los bienes raíces, y nombramiento de un nuevo director
de la Reserva Federal". ¿Y quién garantiza que
no se asemeje a la depresión de 1929?
El historiador británico Niall Ferguson, apologista de la
dinastía financiera hebrea de los Rothschild, arguye que
la presente "crisis de liquidez", más que una "volatilidad",
puede significar una "evaporación" (The Daily Telegraph,
21-05-06). Se burla sin piedad de la "ausencia de pensamiento"
de los analistas financieros que sucumben a la visión de
corto-plazo con un "solo indicador" o se resguardan detrás
de los balbuceos de la Reserva Federal, la cual, con tal de evitar
una "depresión en Wall Street, como en 1929 (sic)",
operó una serie de insostenibles acrobacias financieras y
monetaristas: "un imperio puede colectar impuestos sólo
si la paz que provee es real y tiene legitimidad"; aduce que
el proyecto del "Gran (sic) Medio-Oriente" de EU fue un
fracaso y contribuyó al alza del petróleo que repercutió
en la inflación, y concluye en forma primorosa: "hoy
el imperio anglófono no es un acreedor, sino un deudor. Su
divisa no está respaldada por oro, sino por papel (sic)".
Ni más ni menos que la tesis de nuestro reciente libro Los
cinco precios del petróleo, editado en Argentina.
Lo más relevante se centra en la sicótica irresponsabilidad
de EU desde hace 35 años, cuando Richard Nixon deslindó
al dólar del patrón-oro en 1971 en forma unilateral,
y cuyos pecados acumulados ahora arrastran al planeta a una grave
crisis financiera global. Antes los imperios eran acreedores y EU,
el primer deudor mundial, en forma aberrante, ha sido el único
en la historia de la humanidad que pretende sostener su seudoimperio
en forma parasitaria mediante sus armas financieras y militares
a costillas de los demás, en particular, de los países
valetudinarios. Esto se acabó.
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