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No se trata de individualidades, sino de asuntos estructurales:
el "fin del dolarcentrismo" y la "nueva era geopolítica
de los energéticos" que marcan y enmarcan el nuevo orden
multipolar del siglo XXI
Los grandes jugadores de la geoestrategia detectaron el verdadero
talón de Aquiles del gigante estadunidense: su adicción
incoercible a los energéticos. El diagnóstico del
ministro de Energía ruso, Victor Khristenko, expresado a
The Daily Telegraph (6/6/06), rotativo aliado de los desplumados
neoconservadores straussianos, de que la "era de los hidrocarburos
baratos concluyó", marcará el destino del decadente
dólar, mucho más que las declaraciones (abultadas
por los mendaces multimedia de EU para encubrir la doble caída
del dólar y las bolsas globales) del supremo líder
iraní ayatola Ali Jamenei, quien amenazó usar el "arma
petrolera" en caso de un "falso movimiento" de EU,
lo cual afectaría el flujo del "oro negro" en el
golfo Pérsico (Khaleej Times, 4/6/06).
Khristenko puntualizó que la dependencia de la Unión
Europea, que importa las tres cuartas partes de hidrocarburos rusos,
no era adecuada, por lo que Rusia buscará otros socios comerciales
como China, Japón y EU (¡súper sic!). Llamó
la atención que no figure India.
Niall Ferguson, historiador adscrito a la célebre dinastía
de los banqueros hebreos Rothschild (The Daily Telegraph, 4/6/06),
aborda la "metamorfosis" que opera en la personalidad
de Baby Bush, quien se disculpó del "lenguaje duro"
que había generado la invasión a Irak en la mente
de la humanidad y que utilizó durante la conferencia conjunta
con el primer ministro británico Blair, otro perdedor en
las arenas movedizas de la antigua Mesopotamia.
Otro giro dramático lo constituyó la postulación
a la Secretaría del Tesoro de Henry Hank Merritt Paulson
Jr., mandamás del polémico banco de inversiones Goldman
Sachs a quien Ferguson califica como hombre oro (de Gold Man), quien
tendrá la tarea de regresar al realismo geofinanciero global,
en semejanza a la etapa invaluable del clintonomics de Robert Rubin,
anterior secretario del Tesoro de Clinton y jerarca de Goldman Sachs
durante un cuarto de siglo. ¿Inició prematuramente
la transición del poder en la Casa Blanca de la mediocre
dinastía Bush a la incipiente dinastía de los Clinton,
más sagaz, en la persona de la senadora Hillary Rodham?
El retorno al realismo geofinanciero no es ocioso cuando el agazapado
vicepresidente de EU, Richard Bruce Dick Cheney, quien suele confundir
en forma peligrosa a las codornices con los rostros de sus acompañantes
de cacería, había decretado que los "déficit
no existen".
Al día siguiente de la postulación del hombre oro
a la Secretaría del Tesoro, Condi Rice, la Secretaria de
Estado quien sabe bastante de futbol americano, también sufrió
otra asombrosa "metamorfosis" de "realismo político",
según la perspectiva de Ferguson, al ofrecer a la teocracia
chiíta persa un "trato diplomático" en conjunción
con sus aliados europeos (Gran Bretaña, Alemania y Francia)
y sus competidores euroasiáticos (Rusia y China).
No se puede soslayar que Goldman Sachs se enriqueció con
el efecto Tequila en México que le puso en charola de plata
el salinista Pedro Aspe Armella con los Tesobonos (bonos denominados
en dólares) gracias a la connivencia conjunta de los equipos
financieros neoliberales de Salinas y Zedillo. El firmante de los
pagarés del Fobaproa/IPAB, avalado por el salinista Calderón
Hinojosa (espero que no me sancione el muy sesgado IFE calderonista
por decir la verdad), fue el argentino-israelí-"mexicano"
Martin Werner Wainfeld (hermano del locuaz Alejandro, quien labora
como subsecretario de Hacienda del mazatleco Francisco Gil), el
cual, cumplida su misión de entrega de la otrora banca "mexicana",
se incorporó como empleado de Goldman Sachs para cerrar el
círculo mafioso de las trasnacionales finanzas neoliberales.
En términos de capitalización de mercado, más
de 92 por ciento de la otrora banca "mexicana" se encuentra
en manos foráneas; no existe caso similar en el planeta.
La biografía del hombre oro sería perfecta (sus estudios
en Darmouth y Harvard, su pasión por la naturaleza y su férrea
disciplina) de no ser que dirige a la tan mancillada Goldman Sachs,
conocida como "La Firma" y con varios escándalos
a cuestas, que se caracteriza como la primera tratante de los Bonos
del Tesoro de EU que ahora acaparan los gigantes financieros asiáticos.
Una de las tareas primordiales del hombre oro será justamente
manejar un aterrizaje suave de la caída del dólar
e intentar detener la salida precipitada de los tenedores asiáticos
de los Bonos del Tesoro. Sus credenciales son óptimas y pocos
financieros conocen como él la operatividad del complejo
"mercado de dinero" chino. Pero no se trata de cuestiones
personales, ni de individualidades excepcionalmente doradas, sino
de asuntos estructurales: el "fin del dolarcentrismo"
y la "nueva era geopolítica de los energéticos"
que marcan y enmarcan el nuevo orden multipolar del siglo XXI.
Gary Duncan, de The Times (5/6/06), describe la aceptación
del hombre oro como "masoquista", quien hace tres meses
había declinado el puesto propuesto por el jefe de gabinete
bushiano Joshua Bolten, otro ejecutivo de Goldman Sachs. Más
que intentar salvar las finanzas sin redención de EU, ¿no
intentará más bien el hombre oro rescatar de los avernos
a su empresa Goldman Sachs?
Ben helicóptero Bernanke , flamante gobernador de la Reserva
Federal, lucha infructuosamente contra dos monstruos: la creciente
inflación y la desaceleración del crecimiento, cuya
suma se conoce como estagnaflación, que deberá domar
EU antes de lanzarse a una nueva aventura militar.
Quizá Condi Rice haya sopesado la desfavorable coyuntura
geofinanciera de EU para congelar el ataque atómico planeado
por la dupla Cheney-Rumsfeld contra las instalaciones nucleares
de Irán que, sin duda, usaría el "arma petrolera",
lo cual provocaría una mayor inflación en EU.
No se puede combatir la inflación en el interior de EU mediante
el alza de las tasas de interés y al mismo tiempo ocasionar
en la periferia un incremento mayor del petróleo en el golfo
Pérsico que contrarreste las medidas financieras adoptadas
por la Reserva Federal. Es curioso, pero un congelamiento del contencioso
de EU con Irán, ya no se diga un arreglo, puede ayudar al
aterrizaje suave del dólar.
No son momentos de hacer leña caída del octagenario
mago malhadado Alan Greenspan a quien Bajo la Lupa calificó
de "hombre burbujas" mucho antes que el feroz libro de
Peter Hartcher, que lo acusa de haber causado el desvanecimiento
de 7 millones de millones de dólares (trillones en anglosajón),
alrededor de 10 veces el PIB de México.
Son momentos de arreglar los desequilibrios financieros globales
que provocó la codicia neoliberal de la plutocracia oligárquica
y oligopólica, lo cual conlleva al realineamiento de las
divisas y al estallido de varias burbujas: el dólar, los
bienes raíces, las bolsas, y cierto tipo de materias primas
de género especulativo (v.g. el cobre), excluyendo a los
binomios del petróleo/gas y el oro/plata que poseen características
de reservas y transmutaciones financieras en relación inversamente
proporcional al desplome del billete verde.
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