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La mejor prueba de que Estados Unidos e Israel tenían preparada
su guerra en Líbano con mucha antelación, la aportaron
las transacciones bursátiles del general Dan Halutz, jefe
de estado mayor, quien ordenó la venta de su portafolio de
inversiones tres horas después de la captura de dos soldados
hebreos por Hezbollah (Maariv, 12-08-06).
Desde una perspectiva humanista occidental, lejos de las transacciones
de los Shylocks modernos, ya nos había perturbado (como al
resto de los europeos, más civilizados que los primitivos
estadounidenses) la 'desproporción' de la 'doctrina Halutz'
en Líbano (la represalia máxima para la mínima
provocación).
Ahora entendemos los motivos subyacentes del conflicto de EU e
Israel en Líbano: experimentar la futura guerra contra Irán
y concretar jugosas ganancias sobre los cadáveres de poblaciones
consideradas teológica y racialmente 'desechables'. También
asimilamos mejor las razones por las cuales el general Halutz fue
internado dos veces en un hospital durante su fracasado intento
de erradicar a la guerrilla chiíta del Hezbollah.
El 'escándalo Halutz' sacudió a la estupefacta opinión
pública de Israel, que contempla en forma perpleja la decadencia
de su otrora legendario e invencible ejército.
De Defensa (17-08-06), centro de pensamiento estratégico
europeo, aduce que la americanización del ejército
israelí le ha ocasionado serios problemas, entre los que
destaca su excesiva tecnificación aérea en detrimento
del ejército terrestre. El general Halutz, anterior jefe
de la fuerza aérea, exhibe dos pecados capitales: su 'arrogancia'
y 'su sobrestimación del poderío de la aviación'.
Muy lúcido, el general Uri Saguy, ex director del espionaje
militar israelí quien había externado de manera oportuna
su escepticismo por la operación contra Hezbollah, invoca
en forma sensata la necesidad de un acuerdo político regional:
'quienes tienen una visión binaria (sic) y dividen el mundo
entre buenos y malos, solamente saben sembrar la guerra y la desestabilización
en la región. En el Medio Oriente las guerras se realizan
en tierra', no en los cielos (Le Monde, 17-08-06), en franca alusión
a las doctrinas maniqueas y a los espejismos militares de los 'cristianos
sionistas'.
Antes del Armagedón, que proclaman ocurrirá en forma
inevitable, los neoconservadores straussianos-jabotinskianos y sus
aliados televangelistas bautistas sureños y texanos (cuya
mezcla teratológica se conoce como 'cristianos sionistas')
realizan espléndidos negocios bursátiles. A esta pléyade
de apocalípticos confesos le fascinan los bienes materiales
terrenales que lubrican mediante sus prédicas espirituales
maniqueas en las que se han autonombrado nuevos profetas del 'bien'
frente al 'mal' generalizado: alucinación que aplican óptimamente
en las regiones pletóricas de petróleo, gas, agua
y uranio.
Los escándalos sexuales y pecuniarios de los televangelistas
bautistas sureños y texanos han hecho correr mucha tinta,
al unísono de las transacciones escatológicas de sus
hoy aliados, los neoconservadores israelíes-estadounidenses:
desde las suculentas comisiones por venta de armas (v. gr. Richard
Norman Perle) hasta las operaciones putrefactas de trueque de armas
por cocaína que develó el Irán-contra (v. gr.
Elliot Abrams). Las guerras hacen ricos a unos cuantos y empobrecen
a la mayor parte de la humanidad y, quizá, nada defina mejor
la filosofía terrenal y reptil de los neoconservadores straussianos-jabotinskianos
que su 'Irán-contra'.
El 'escándalo Halutz' no es la excepción ni la decepción
de los gobernantes israelíes, quienes adoptaron el neoliberalismo
global. En la coyuntura desgarradora sobre el destino de Israel,
se ventilan otros escándalos del primer ministro Ehud Olmert
y su esposa sobre adquisiciones inmobiliarias (The Daily Telegraph,
18-08-06), además del acoso sexual del ministro de Justicia
(¡sic!) Haim Ramon, quien será juzgado por 'indecencia'
(Haaretz 19-08-06).
Tampoco se salvan sus 'generales' del escarnio. El general Ariel
Scheinermann (alias 'Sharon'), hoy en estado de coma, y su hijo
Gilad fueron sobornados para la compra de una isla griega por el
hipercorrupto empresario de extrema derecha David Appel (Haaretz,
21-01-04), quien también lubricó las valijas del premier
Olmert. Omri, otro hijo del general 'Sharon', es un criminal convicto.
El general Ehud Barak, anterior primer ministro, prefirió
renunciar a su escaño camaral para convertirse en próspero
'consejero' de hedge funds (fondos de cobertura de riesgos), en
asociación con billonarios israelíes, los Steinhardt
y los Bronfman.
Los explosivos portales Wayne Madsen Report (14-01-06 y 2-02-06)
y Tom Flocco.com (5-05-06) -incluso The China Daily (11 y 13-07-06)-,
abundan sobre los vínculos del cabildero mafioso Jack Abramoff
con el defenestrado ex líder de la bancada camaral del Partido
Republicano, el texano y 'cristiano sionista' Tom De Lay, así
como con el ex primer ministro jabotinskiano Bibi Netanyahu, líder
del partido Likud. Sobre las hazañas delictivas de Abramoff,
vinculado a una secta apocalíptica israelí, se puede
escribir una enciclopedia del crimen organizado.
La hiper corrupción neoliberal ha desfondado las estructuras
bursatilizadas de los ejércitos israelíes-anglosajones
(aburguesados en su cúpula y pauperizados en su base) que
no pueden lidiar con la 'guerra asimétrica' (la 'Guerra de
la Cuarta Generación' de William Lind) de guerrilleros con
mística espiritual dispuestos a ofrendar sus vidas para salvar
su patria y que prefieren la muerte frente a la peor perspectiva
de vivir bajo el oprobio esclavizante.
No es asunto de tecnología, como pretenden tergiversar los
teóricos de la 'Revolución en Asuntos Militares' (v.gr.
la 'guerra Nintendo' desde los cielos, y robots teledirigidos con
un mínimo de infantería) que experimenta en forma
poco exitosa en Irak y Afganistán el Pentágono, que
dirige Donald Rumsfeld, sino de una profunda confrontación
filosófica de los soldados neoliberales ultramaterialistas,
quienes no desean morir para poder lucrar con sus acciones bursátiles,
frente a guerrilleros rupestres con misticismo espiritual, quienes
no tienen nada más que perder después de haber sido
despojados de sus bienes soberanos y materiales.
Tampoco hay que asombrarse de tanta putrefacción bursátil,
consustancial al capitalismo salvaje de la banca israelí-anglosajona
-descrito desde 1714 por Bernard de Mandeville en La fábula
de las abejas: vicios privados, virtudes públicas, 62 años
antes que La riqueza de la naciones, del esotérico Adam Smith
y su 'mano invisible' ya muy vista desde el Génesis-, de
no ser la perturbación y perplejidad que provocan sus predicadores
neoliberales desde su patente inmoralidad, cuya quintaesencia la
condensan los 'cristianos sionistas', quienes pretenden moralizar
el mundo entero para 'cambiar los regímenes políticos'.
Todo con el fin maligno de apoderarse de las riquezas y los recursos
naturales ajenos.
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