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El Astillero Río Santiago (ARS) es el astillero más
grande de América Latina. Creado en 1953, para satisfacer
las demandas de buques de la Empresa de Líneas Marítimas
Argentinas (ELMA), llegó a albergar a 8.400 trabajadores
en doble turno durante los primeros años de la década
de 1970. La dictadura militar de 1976 co-menzó con el desmantelamiento
de la empresa, situación que Alfonsín no detuvo. La
época del menemato puso a prueba la resistencia de los trabajadores
del astille-ro, y la ola privatizadora no logró alcanzar
a esta escondida zona de Ensenada. Después de resistir hasta
una ocupación armada de las fuerzas especiales Alba-tros,
el astillero tocó fondo y rebotó en 2002. Hoy, prácticamente
dirigida por sus trabajadores, el ARS se encuentra a la vanguardia
de la industria nacional y busca que se presenten y voten en el
Congreso tres proyectos de ley que, en realidad, son un proyecto
de país.
Llegar al astillero no es tarea sencilla. Pero tampoco imposible.
Desde la ciudad de Buenos Aires, en tren hasta La Plata y colectivo.
O bien en auto o micro por la Autopista. Ensenada es una localidad
que se encuentra a 10 kilómetros aproximadamente de la capital
bonaerense, sobre el Río de la Plata. Allí mismo,
apostado sobre las orillas del Río Santiago, se encuentra
el Astillero más grande del sub-continente, cosa de gigantes
si las hay. Buques descansando en los muelles donde bien podría
jugarse un Estudiantes-Gimnasia. Adentro de uno de los tantos edificios
del astillero, en una oficina hundida en el caos trabajador, esperamos
al vice-presidente Ángel Cadelli.
Pero este rótulo es sólo un epíteto que describe
superficialmente a la persona. Cadelli tiene una larga historia
dentro del ARS. Reivindica su pasado obrero como un presente y se
enorgullece de someterse a la voluntad de las asambleas trabajadoras.
"Lo que hago es tener acceso irrestricto a la información
-afirma-. La desparramo rápidamente y la gente decide en
asamblea. Ahí me cuentan las costillas, me critican, me putean,
soy uno más. El protagonista en serio es el trabajador. No
es 'guarda que ahí viene el vice-presidente'. Las pelotas,
pedí la palabra y esperá".
Cadelli ingresó al astillero el 4 de noviembre de 1974. "Soy
uno de los peones de Perón. Estaban to-mando una gran cantidad
de personas en este puesto, que son los que no tienen oficio y hacen
tareas muy rudimentarias, desde barrer, limpiar los baños,
andar manguereando excrementos ajenos, acarreo de mate-riales, lo
que haga falta", cuenta. "Siempre quise trabajar para
la patria. Y estar en el astillero más grande de América
Latina, con buen sueldo, salario familiar, obra social, comedor
en fábrica, después trabajar de los 13 a los 23 en
negro y haciendo cualquier cosa, me hacía profundamente feliz".
DE LA CREACIÓN A LA OSCURIDAD DE LA DICTADURA
El Astillero Río Santiago, relata Cadelli, fue creado el
15 de junio de 1953, por una decisión de Perón. En
esos años nació la Empresa de Líneas Marítimas
Argentinas (ELMA), cuyos primeros buques fueron comprados en el
exterior, pero las posteriores embarcaciones serían construidas
en el país. "Hay un mode-lo de desarrollo, muy criollo,
exitoso, que lo inaugura en gran escala Yrigoyen con YPF. Perón,
en esa lí-nea, crea el Astillero Río Santiago, que
es el padre de la Industria Naval, de la misma forma que Somisa
es la madre de la Siderurgia".
Durante los primeros años de la década setentista,
la producción fue "brillante" y los salarios "excelen-tes".
"El astillero -asegura Cadelli- estaba caminando hacia un récord
que todavía no se batió. Se firmaron 226 mil toneladas
de porte bruto en apenas 34 meses de gestión peronista. En
ese entonces éramos 8.500 trabajadores". Pero la época
de "barcos gordos" estaba por desaparecer, a punta de
bayoneta.
AJ: ¿En qué momento empieza a decaer?
AC: Cuando sobreviene el proceso hay una depresión salarial
muy grande. Nos cagamos de hambre lindo. En 93 meses apenas se llegaron
a firmar 180 mil toneladas de porte bruto. Pasamos de 8.500 a ser
apenas 3.600 trabajadores. Además de los desaparecidos y
los que desaparecieron por propia voluntad porque iban a ser boleta.
Acá tenemos cerca de 70 desaparecidos.
AJ: ¿Cómo se vivía ese momento?
AC: Se generó una psicología muy especial del laburante
del astillero, que lo que quería decir lo decía con
la cara. Para que te des una idea de la atmósfera que había,
un mediodía sonó la sirena y todo el personal tuvo
que ir obligatoriamente a un asado. Los asados se hacían
en una playa de estacionamiento que habí-an dejado vacía.
Entonces vino Massera a saludarnos por la fuerza, y la playa de
estacionamiento estaba rodeada de nidos de ametralladoras. Podía
ser una masacre. Había que comer el asado con infantes de
marina cada 10 metros. Todos nos tuvimos que blindar de silencio.
Después cuando vuelve la democracia todos fuimos tratados
de brutos y violentos. A partir de eso tuvimos tres niveles de acuerdo
entre nosotros: el más pacífico a las trompadas, nivel
medio a las puñaladas, y si está muy jodido a los
tiros. Este es el nivel de consenso del ARS.
LA NUEVA ERA DEMOCRÁTICA
Los años de plomo se terminaban. Pero las miserias no. La
nueva era democrática iba a pasar sin pe-na ni gloria para
el astillero. El número de trabajadores seguía disminuyendo,
y a la par también disminuía drásticamente
la producción. En ese momento se puso en evidencia que sólo
la resistencia impediría la privatización y el vaciamiento
del astillero
AJ: ¿Cuándo empezaron a sentir los rumores de
la privatización?
AC: Los rumores de la privatización son posteriores al proceso.
Alfonsín instaló la idea del proceso privati-zador,
que después ejecutó Menem.
AJ: Pero el astillero nunca pudo privatizarse
AC: Jamás. Y eso fue la condición de su sobrevida.
Porque la verdadera voluntad política era destruir la Industria
Naval argentina, no privatizarla. Todos los astilleros privados
fueron cerrando.
AJ: ¿Cómo lograron resistir?
AC: La época de Menem es igual que la del proceso, nada más
que la del proceso la hacían a punta de bayoneta. Nosotros
sentíamos lo mismo, que la sociedad en su conjunto la apoyaba.
Cortamos rutas, to-mamos la Bolsa de Comercio, la Sociedad Rural
Argentina, la Catedral de Buenos Aires, el Ministerio de Economía,
invadimos Canal 13 y tomamos de rehén a Santo Biasatti para
que nos hicieran la nota, caga-mos a huevazos la Casa Rosada, hicimos
mierda unos cuantos milicos en el camino, y algún palo nos
co-mimos también. Pero la gente estaba en otra cosa, el patrimonio
nacional no se defendía, caían los ferroca-rriles,
los teléfonos, Aerolíneas, YPF. Pero nosotros aguantábamos
de una manera salvaje. En septiembre de 1992 se produjo el pico
de nuestra resistencia. Los servicios de inteligencia le recomendaron
al gobierno nacional hacer una ocupación armada del ARS.
Era un viernes por la noche, nosotros estábamos proyec-tando
una película en La Plata por el día de la Industria
Naval. Vinieron y me dijeron: "Che Lechuza, toma-ron el astillero".
Yo dije: "Otra vez, dejate de joder. ¿Sabes las veces
que lo han tomado de pico el astille-ro?". Al rato cayó
otro: "Che lechuzón, mirá que tomaron el astillero".
Tanto jodieron que al final fue uno de nosotros a ver qué
pasaba. Cuando volvió nos dijo: "Está tomado
el astillero por el escuadrón Albatros, con perros de guerra,
dobermans por todos lados, nidos de ametralladoras, alambres de
púas, no sé qué mier-da se creen que somos".
Entonces se produjo un colapso terrible, terminamos de pasar la
película lo mejor que pudimos y nos fuimos a concentrar en
ATE Provincia. Nos quedamos debatiendo hasta las 3 de la ma-ñana
y llegamos a la conclusión de que el gobierno nacional había
cometido un terrible error. Apelar a la ocupación armada
era un acto de debilidad. Tenían todos los gobiernos: nacional,
provincial y municipal; todos los legisladores, senadores, diputados
y concejales, los grupos económicos y la prensa a su favor,
tenían la voluntad de la sociedad que los votaba una y otra
vez, pero tenían que apelar a una ocupación armada
de la fábrica para quebrarnos: los fuertes éramos
nosotros. El momento era terrible, pero la lucidez de la masa trabajadora
era profunda, porque era un razonamiento político real, hecho
por negros que se comen las eses, que la universidad la han visto
porque pasaron por el frente alguna vez. Entonces arma-mos zafarrancho
de combate e hicimos una asamblea general con los trabajadores del
Astillero y con la comunidad. Pusimos un piquete y las carpas de
la resistencia en la puerta. Esto a seis horas de producida la ocupación
armada. El lunes, a la hora del trabajo, nosotros íbamos
a entrar a como diera lugar, aunque nos costara algún herido
o algún muerto. Pero a las tres de la mañana salió
una circular de la empresa que decía que se iba a dar asueto
el día lunes, que se iba a pagar todo el día y que
se podía ingresar astillero con total libertad. Entones se
fueron los Albatros a eso de las cuatro. Y los negros, esperando
a jugarse el cogote, que no sabían si la iban a poder contar,
vieron que de golpe el enemigo abandonaba la lucha. To-dos empezamos
"¡Astillero! ¡Astillero! ¡Astillero!".
Ese día se movilizaron unos 1.500 compañeros. El aporte
intelectual que hacen es como dice Atahualpa Yupanqui: "Gente
de tres palabras, pero de 20 ideas". A las siete de la mañana
entramos todos. Carlitos Sosa, compañero de humilde condición,
entró con un cartel con la foto de Luciano Sande, el primer
desaparecido nuestro, y una frase de la "Milonga del fusilado":
"Se-pan que solo muero si ustedes van aflojando, porque el
que murió peleando vive en cada compañero".
AJ: Entonces no se privatizó, pero pasó a manos
de la provincia de Buenos Aires.
AC: Sí, porque nosotros estábamos ocupando un lugar
central en la política de resistencia al modelo. El régimen
no quería que estuviéramos dando vuelta por Buenos
Aires. Entre 1991-1992 fuimos 52 veces (cada 15 días) a la
Capital Federal a movilizarnos, con 300 compañeros o con
1.500. Habíamos armado solidaridades como la de los jubilados,
que eran la ética de la Argentina durante el menemato. Cuando
ve-nía el ARS, sangre joven, gronchos de fábrica,
con ropa de laburo, rompiendo todo en el camino, ¡qué
mierda!, los jubilados se volvían locos y nos corrían
por izquierda. Eran ellos los que se peleaban con la cana y los
que tiraban al carajo las vallas. Y el régimen no quería
esto. La avenida Corrientes la convertía-mos en peatonal
tantas veces como se nos ocurría. Pero las movilizaciones
se iban debilitando. Un día no llegábamos a 200. Y
vino todo el aparato de los federicos. Nosotros estábamos
cagados hasta las patas, porque nos iban a moler a palos y porque
si nos quebraban nos iba a costar mucho hacer otra movilización.
Ahí te la jugás, es Plata o Mierda. Entonces nos abrazamos
para darnos fuerza anímica y para que la tropa no se nos
escapara. Lo único que nos quedaba era la cabeza. Los tipos
formaron delante de nosotros y ya pensábamos que nos iban
a rajar el mate a palos. En eso se escucha una voz temblorosa, un
compañero del astillero, que demuestra una vez más
la lucidez popular. Con su hilito de voz empieza a cantar el himno
nacional. La gente que ya nos conocía porque éramos
prácticamente parroquianos del lugar, nos empieza a defender
espontáneamente, puteaban e increpaban a la cana. Los negros
telefónicos (ENTEL todavía no se había privatizado)
que estaban mirando por las ventanas empezaron a romper papelitos.
La cana agarró los handys y decía: "Acá
se nos está dando vuelta la torta, la gente está en
contra, llueven papelitos, los vamos a cagar a palos, pero no sabemos
cómo termina". Entonces levantaron todo y se fueron.
En ese momento nos volvió el alma al cuerpo y empezamos:
"¡Astillero! ¡Astillero! ¡Astillero!".
A partir de estos hechos nos provincializan, para quitarnos de la
vidriera. Ya empezaba a haber un desgaste y cierta resis-tencia
social.
AJ: ¿Qué rol jugó la Zona Franca que comenzó
a funcionar en 1997 y que está al lado del astillero?
AC: La Zona Franca fue otro ataque mortal. Las zonas francas en
los países periféricos se establecen para acumular
mercadería estratégica. En los países centrales
hay créditos blandos para la producción y el em-pleo,
y está castigada con impuestos altos la especulación
financiera y la riqueza. Entonces los excedentes de producción
se colocan en estas zonas, que tarde o temprano se vuelcan, muchas
veces bajo la forma de contrabando, al mercado interno del país
que ha sido parasitado. Con la excusa de la Zona Franca, de las
mas de 200 hectáreas que teníamos, quedamos reducidos
a 16 y sin los muelles. Este esquema fue ideal para destruir al
ARS. Éramos el único astillero que no tenía
muelles, que es como un auto sin ruedas. Pero con un proyecto de
ley los recuperamos. Y ahora seguimos peleando por recuperar los
terrenos. Hace poco rescatamos 18 hectáreas, con 12 talleres
en el interior que nos van a servir muchísimo para el trabajo.
DE LA RESISTENCIA A LA OFENSIVA
AJ: ¿En qué estado están los proyectos
de Ley que alguna vez presentaron?
AC: En realidad, los proyectos de ley se cayeron este año.
Hay que volverlos a presentar. Estamos tratando de que salga por
el oficialismo. Nosotros las contradicciones que nos favorecen las
tenemos que usar, no tenemos que ser tontos.
AJ: ¿En qué consisten los proyectos?
AC: El primer proyecto de ley permite reestablecer la Reserva de
Carga para la Argentina, que es el derecho soberano a transportar
en bodega propia la mitad de lo que entra y sale del país.
Esto significa que de los 3.000 o 4.000 millones de dólares
que se están yendo hacia fuera, la mitad queda acá.
Entonces aparece un mercado interno de fletes en la Argentina. Para
acceder al mercado de fletes hay que tener barcos. La misma Ley
dice que los armadores argentinos que se beneficien con este mercado
interno, parte de su flota la tienen que construir en el país,
por lo cual aparece una demanda interna no solamente de fletes sino
también de barcos. El segundo proyecto de Ley complementa
esto. La industria naval está subsidiada en todo el mundo.
El realmente subsidiado es el que compra el buque. Entonces, este
armador que busque beneficiarse con esos 1.500 o 2.000 millones
de dólares de fletes reservados para el país, tiene
que construir su buque en la Argentina. Y el subsidio para estos
armadores, como se da en todo el mundo, lo sacamos de los mismos
que se benefician, es decir, de ellos mismos. Por eso, el segundo
proyecto de Ley es la creación de un Fondo de desarrollo
de la Industria Naval, que establece un 2% de impuesto sobre el
bruto facturado de fletes del país. Es decir, si el país
posibilita que las empresas navieras facturen 3.000 millones de
dólares, tienen que dejar un 2%. Con eso se establece un
fondo de 60 millones de dólares por año, que va a
permitir subsidiar a los amadores para que construyan sus buques
en la Argentina. Obvia-mente esto provoca una reacción del
establishment, toda la derecha se puso como loca. Decían
que la propuesta encarece las exportaciones y las importaciones.
Lo que es conceptualmente cierto. Ahora, una tonelada de maíz
en el puerto de Rosario vale aproximadamente 85 dólares.
Llevarla al puerto de Santos, Brasil, sale aproximadamente 12 dólares.
El impuesto que pretendemos cobrar es el 2 % del flete, es decir,
24 centavos. Cuando están escondidos dicen la verdad: "Estos
negros de mierda quieren 24 centavos, con los 24 centavos hacen
un fondo, con el fondo hacen un barco, cuando tengan los barcos
van a venir por los 12 dólares del flete, y si se meten en
el comercio exterior argentino se van a poner a discutir el precio
del maíz, porque ya no van a depender de Cargill, Andrew,
Bunge & Born, Dreyfus, Continental, Monsanto y todas las multinacionales
que manejan el mercado de fletes de granos en el Planeta Tierra".
Esa es nuestra intención, nuestro verdadero proyecto político.
AJ: ¿Y puede tener acogida este proyecto en el gobierno?
AC: Sin duda. Vamos por todo. El tercer proyecto que todavía
no tenemos presentado es la creación de una empresa Multi-Modal
argentina. El transporte en el mundo cambió. Las empresas
multi-modales ponen el contenedor en la puerta de la fábrica,
cargan la mercadería, lo sellan y ponen el precinto, llevan
el visto de la aduana y lo envían. El que rompe el precinto
es el cliente en Bélgica. La fábrica ya no tiene que
contratar camión, tren, buque, etc. Eso se llama transporte
multi-modal, todos los transportes son integrados. Enton-ces la
ELMA que nosotros conocimos, tiene que renacer moderna, como Empresa
de Líneas Multi-Modales Argentina. Ciento por Ciento estatal,
pero integrada. Esa empresa tiene que recuperar ferrocarriles, flota
mercante, flota fluvial, y hacerse por primera vez de una flota
estatal de camiones. Esa es la ELMA que se viene.
AJ: Estos proyectos encuentran resistencia en quienes controlan
la exportación y los fletes, que hablan del encarecimiento,
pero otro foco es la empresa española IZAR que no les entrega
los pla-nes para construir buques
AC: Exacto. Venezuela abastece el 17% del consumo del petróleo
norteamericano. Uno de cada cinco ba-rriles de petróleo que
se consumen en Estados Unidos tiene un origen en Venezuela. Y 6
de cada 10 barri-les venezolanos van a parar a EEUU. Hay una mutua
dependencia. Y cada uno la resuelve como mejor puede. EEUU la está
resolviendo con la invasión a Irak. Venezuela no tiene ni
la posibilidad bélica ni la voluntad política, es
otro proceso. Entonces va a tratar de salir con su petróleo
hasta el Canal de Panamá y navegar por el Pacífico
hacia las economías emergentes del mundo. Para ello necesita
buques que sean lo más grande posibles pero no tan grandes
que no pasen por el canal, entonces necesita buques "Panamax",
que es una combinación de Panamá con Máximo.
Que son los buques que vamos a fabricar nosotros. En-tonces, para
joder a Venezuela EEUU necesita que estos buques no se fabriquen.
¿Por qué astilleros Izar, quebrado, no quería
vender los planos de los buques que nosotros tenemos que fabricar
para Venezuela? Hay un documento levantado de Internet que dice:
"Izar Construcciones, en liquidación, anuncia su inten-ción
de vender los activos de sus astilleros (
) The Boston Consulting
Group ha sido seleccionado como el asesor en este proceso".
Yanquilandia es la que regula el quiebre de Izar. Ahí está
la explicación. Ahora los planos se estarían realizando
en Brasil, y en vez de tener un buque probado, vamos a tener un
buque que lo vamos a fabricar por primera vez. No hay mal que por
bien no venga, el buque va a ser latinoamericano, en el diseño
brasileño, construcción argentina y explotación
venezolana. Más sudaca que eso imposible
De peón a la Dirección
AC: En 2002 yo estaba en ATE provincia, había sufrido tres
despidos de la fábrica y cuatro causas penales. Re-pentinamente
me ofrecieron ser Gerente Comercial. Hablé con los compañeros
más cercanos y me dijeron que me iban a dar el "abrazo
del oso". Pero no podíamos decir que no, porque toda
la vida quisimos dirigir el asti-llero. Entonces pusimos la condición
de que votara la Asamblea, como siempre. La primera reunión
de direc-ción me la armaron a la misma hora que la Asamblea.
Durante la reunión me levanté y dije que me iba porque
había comprometido someterme a la votación de todos.
Se sorprendieron y me dijeron que era una locura. Me preguntaron:
"¿Si no te votan?". "Será una gerencia
que duró dos segundos y medio", dije. Pero la asamblea
me votó por unanimidad. Es tremendo. Dos mil manos levan-tadas
por vos. Se te frunce el orto. Después me nombra-ron para
la Gerencia General, para Gerente de Calidad y para Vice-presidente.
Siempre asamblea y siempre por unanimidad. Cuando pasaba por los
andamios me grita-ban: "Lechuza, haceme entrar al pibe",
"Pelado, no le das bola a los pobres", "Sorete, vendiste
tres barcos y no nos das más bola", "Acordate de
los pobres gil". Pero son demostraciones de cariño,
nosotros somos medios rústicos, pero nos queremos.
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