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Los trabajadores de la mina de cobre más grande del mundo
están en paro desde hace 11 días. Piden que el gobierno
de una solución al pedido de aumento salarial.
Los dirigentes de los trabajadores de la Minera, Escondida, en el
norte de Chile, que ya llevan más de diez días en
huelga en reclamo de aumentos salariales, demandaron la intervención
de la presidente Michelle Bachelet en el conflicto.
Una delegación del sindicato minero, encabezada por su presidente
Luis Troncoso, espera el gobierno cambie de actitud y por ello insisten
en que el gobierno no puede mantenerse al margen del conflicto,
informó la agencia Prensa Latina. Critican enfáticamente
la postura de Bachelet de que éste sea "un asunto de
privados". La mandataria sólo se pronunció diciendo
que intervendría sólo para facilitar un arreglo en
las negociaciones.
Unos 500 trabajadores, de los poco más de dos mil que iniciaron
el paro el pasado 7 de agosto, recorrieron en caravana los mil kilómetros
que separan a Santiago de Antofagasta, capital de la II Región,
para protestar frente el Congreso Nacional.
"Este no es un problema entre privados, es un problema nacional,
es del país. Por lo tanto, (el gobierno) tiene que hacerse
cargo de lo que está sucediendo. Nosotros somos trabajadores
chilenos y estamos en Chile", sostuvo Troncoso a PL.
Minera Escondida está ubicada en el norte chileno a 150
kilómetros al sudoeste de la ciudad costera de Antofagasta;
es la empresa de cobre más grande del mundo, propiedad de
un consorcio multinacional cuyo accionista mayoritario es BHP Billiton
de origen australiano e ingles. Su producción es mayor al
total de la producción de Estados Unidos, produce el 25 por
ciento del cobre de todo el país y el 8 por ciento de la
producción mundial de ese metal.
Los trabajadores piden un aumento del 10 por ciento en sus salarios,
que están congelados desde 2003, (bajaron su pretensión
de 13 por ciento original) pero los empresarios sólo han
ofrecido el 3 por ciento de aumento y no están dispuestos
a negociar; cabe destacar que de ese año a la fecha, la minera
ha aumentado sus utilidades en un 800 por ciento.
El sueldo promedio de un minero de la empresa es de 500 mil pesos
chilenos (900 dólares) que se incrementa a no más
de 1 millón mensuales sumadas las bonificaciones. Así,
según estimó el diario El Mercurio reproducido por
Argenpress, los salarios brutos globales anuales de los trabajadores
del Sindicato serán de 70 millones de dólares en 2006,
en tanto que las ganancias de Escondida serán 100 o más
veces superiores, alcanzando 7.000 millones de dólares en
2006.
El líder gremial responsabilizó al gobierno de lo
que pueda suceder de aquí en adelante, en circunstancias
en que el conflicto puede escalar dada la falta de voluntad de Escondida
para negociar los nuevos contratos colectivos de trabajo.
Los mineros se quejan que la empresa, en violación de las
leyes que regulan el derecho legal a huelgas, ha subcontratado trabajadores
no sindicalizados a través de empresas privadas, para restar
efectividad a la protesta y mantener funcionando la mina.
El gremio recibió el apoyo de la Central Unitaria de Trabajadores,
la Confederación Minera y la Federación Minera, quienes
coincidieron en que el conflicto en Antofagasta será un precedente
para las próximas negociaciones que sostendrán con
la estatal CODELCO.
Los trabajadores de Escondida solicitan, además del reajuste
salarial, un bono de unos 30 mil dólares por el alto precio
del cobre, para terminar con la huelga, pero la empresa ofrece que
los bonos sean de poco más de 21 mil.
Troncoso confirmó que estarían dispuestos a flexibilizar
sus demandas en aras de un arreglo, pero la empresa tendría
también que poner de su parte para que el proceso tenga éxito.
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