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A los efectos de terminar con la impunidad que ha protegido a todos
aquellos funcionarios del Poder Ejecutivo que intervinieron en la
refinanciación y/o renegociación de la deuda externa
ilegítima, el miércoles 22 de noviembre se presentó
en la Cámara en lo Criminal y Correccional Federal una denuncia
por Defraudación al estado, Abuso de Autoridad e incumplimiento
de los deberes de funcionario público, contra los ex presidentes
argentinos Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando de
la Rúa y Eduardo Duhalde; contra los ex ministros de Economía
de la Nación, Juan Sourrouille, Antonio Erman González,
Domingo Felipe Cavallo, José Luis Machinea y Roberto Lavagna;
los ex presidentes del Banco Central desde 1984 hasta el año
2003; los ex secretarios de Finanzas de la Nación, los Directores
de la Oficina de Crédito Público, y otros funcionarios
del Poder Ejecutivo nacional.
También han sido incluidos en la denuncia los integrantes
de ambas Cámaras del Congreso, y todos aquellos funcionarios
que desempeñaran cargos análogos desde la restauración
de la democracia en 1983 hasta hoy.
La denuncia será ampliada al ratificar la misma, con los
titulares de todas las empresas privadas que a través de
maniobras fraudulentas transfirieron al Estado sus deudas, las que
integran hoy la deuda pública de la Nación.
La denuncia efectuada por Daniel Marcos y Alejandro Olmos Gaona
quedó radicada en el Juzgado Nº 7 a cargo del Juez Federal
Guillermo Montenegro y el Fiscal Carlos Stornelli.
Esta nueva denuncia judicial se suma a las presentadas anteriormente:
a la denominada "Causa Olmos" (nº 14.467, que ahora
lleva el número 7723/1998) que ya tuvo sentencia en el año
2000; a la causa iniciada en 1993 que tiene como eje el "Plan
Brady" y está en trámite (nº 17.718 que
ahora lleva el número 9147/1998); y a la causa referida al
megacanje del 2001 (nº 6420/2001).
Como justificativo de la denuncia se trae a consideración
el fallo de la "Causa Olmos" en el cual se consolida la
denuncia por la arbitrariedad en el manejo de las finanzas del estado,
el endeudamiento externo forzoso de empresas públicas para
facilitar el retiro de divisas por parte del empresariado, la entrega
de la soberanía jurídica, y la absorción por
parte del estado del pasivo de empresas privadas que jamás
han dado cuenta de estas nocivas transferencias; entre otros motivos.
También se menciona lo acreditado hasta ahora en la causa
9147/1998: la existencia de más de 21.000 sumarios por infracción
a la ley penal cambiaria, que involucran a una enorme cantidad de
empresas y bancos privados; y que todos los créditos solicitados
por el gobierno nacional al FMI, al Banco Mundial y a bancos privados
del exterior, fueron solo para refinanciar la deuda cuya ilicitud
fue decretada por el Juez Ballestero; también entre otros
motivos.
No obstante la existencia de causas penales, que demuestran el carácter
fraudulento de la deuda, el gobierno nacional ha seguido pagando
la misma y reestructurando parte de las obligaciones.
En la denuncia se busca que los delitos referidos al endeudamiento
externo desde 1976 hasta la actualidad sean considerados como imprescriptibles,
por considerarse de lesa humanidad, y como un mismo proceso ("delito
de ejecución continuada"), en cuanto a su punibilidad,
debido a que los distintos ilícitos económicos cometidos
durante la dictadura se continuaron en el tiempo mediante las sucesivas
renegociaciones de la deuda, sus reestructuraciones y todos los
mecanismos que se pusieron en funcionamiento para llegar a la suma
que hoy resulta exigible por parte de los acreedores y después
de haber pagado una cifra varias veces igual a la que hoy se nos
reclama.
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